|
Por
Mario Galarza Peña *
 |
El
marketing directo, según Peter Drucker, padre del
management moderno, aparece claramente como marketing estratégico,
|
|
es decir, como aquel medio que permite a la empresa cumplir
su propósito primordial: crear y mantener al cliente a través
de una relación personal, continua y relevante.
|
Es
decir, el componente operativo y técnico cobra especial
importancia, debido a la variedad de detalles del plan y a
la minuciosidad del trato personalizado al cliente.
Sin
embargo, muchas veces, pensar en tácticas como entregar regalos, organizar un
sorteo, sugerir ofertas o planes de pago, puede hacernos
olvidar que el trabajo reside en enfatizar las necesidades y
deseos de los clientes.
En
la mayor parte de los casos, el marketing directo es
utilizado con un enfoque cortoplacista (basta ver el gran número
de mailings que dan la apariencia de ser importantes y
urgentes, cuando en realidad no dejan de ser simples
solicitudes de prueba o pedido), hipotecando de esa forma
los resultados futuros de la empresa.
En
ese sentido, por más aceptable que sea el producto, sólo
se conseguirán clientes desleales o, mejor dicho, meros
compradores. El error radica en valorar el mejor resultado
de la acción, sin tener en cuenta la pobre impresión que
genera en la mayor parte de las personas que lo han
recibido, así como la consiguiente mala imagen que ocasiona
a la empresa.
Prácticamente,
en la totalidad de los libros sobre marketing directo, se
hace referencia, de manera reducida y superficial, a la
planificación estratégica. La atención se centra en el
enfoque táctico preponderante, sin valorar las
interrelaciones de las distintas acciones, posicionamientos,
imágenes transmitidas e impacto a mediano y largo plazo que
éstas tienen.
El
célebre especialista Philip Kotler, afirmaba: “demasiados
profesionales del marketing directo esperan encontrar un
ganador, más que trabajar para conseguir una estrategia
ganadora”.
La
falta de concentración en la estrategia se debe a que la
mejor táctica puede ser realizada dentro de una estrategia
débil o incluso completamente errónea. Así, por ejemplo,
si bien nos esforzamos por hacer el mejor anuncio de la
venta de un determinado artículo , no podemos olvidarnos de
que dicho producto tiene que ser adaptado constantemente, de
acuerdo a los cambios del mercado, sea por la aparición de
nuevos productos y planteamientos o por la variación en el
gusto de los nuevos consumidores.
La
solución pasa por definir la estrategia de marketing
directo dentro de la estrategia general de la empresa,
evitando así que sea un departamento o un centro de
beneficios independiente. Además, es necesario integrarlo
en el contexto del funcionamiento operativo de la compañía,
para evitar situaciones en las que el gran éxito obtenido
lleve a gastos económicos y de imagen, por incapacidad de
cubrir la demanda o satisfacer las solicitudes de mayor
información.
El
marketing directo participa activamente en la planificación
estratégica sólo cuando es una base primordial en el
negocio, como en el caso de la venta por catálogo.
Normalmente la estrategia de marketing directo es operativa,
y la realiza el propio departamento de la empresa.
*
Especialista en Marketing global.
managementgroup@terra.com.pe |
|
Por
Dr. José María Ferré Trenzano *
| Los
negocios se hacen en el mercado y más aun en épocas difíciles.
En la empresa sólo hay costes, como bien ha dicho Peter
Drucker.
|
 |
| Conviene salir al mercado para buscar nuevos
clientes, así como convencer y ofrecer nuevas ventajas
competitivas a los actuales.
|
La
empresa debe orientar sus actividades y dedicar toda su
energía a seducir a sus clientes y consumidores. Este es el
verdadero concepto de marketing: “Estar en el mercado,
pasear por el mercado y vivir las necesidades de los
clientes”.
A
partir de estas consideraciones básicas, me gustaría
compartir algunas reflexiones con los empresarios y
directivos peruanos, que aunque tienen un fondo diferente
todas convergen hacia un mismo fin: consolidar la
posición de la empresa en un mundo desbocado, que se
encuentra en una fase de plenas turbulencias.
En
Europa “ya no quedan espacios de mercado, están prácticamente
saturados”. La competencia se ha vuelto atroz. Dentro de
esta realidad incuestionable, las empresas miran al Perú y
a la región como una tabla de salvación, hacia la cual
extender sus negocios.
Ante
esta situación es necesario “profesionalizar y modernizar
a las empresas del país” y prepararse para una etapa
importante en su devenir profesional. Por una lado, deberán
enfrentarse a unos mercados locales más competitivos, y por
el otro, tendrán que estar listas para hacer alianzas
estratégicas con otras organizaciones europeas.
Si
bien esta profesionalización debe ser integral, en cada una
de sus áreas debe prestar atención máxima en su actividad
y organización comercial, porque los problemas actuales en
los albores del siglo XXI, radican en el mercado,
protagonista del éxito o fracaso de cualquier empresa.
La
profesionalización en el campo comercial de la empresa pasa
por cambiar la óptica de oferta por la demanda. Es decir,
abrazar la óptica del marketing. Este perfil implica
orientar todas las actividades de la empresa hacia la
satisfacción de las necesidades del mercado.
Para
adoptar la óptica del marketing, a nivel operativo, es
necesario hacer dos grandes actividades en la empresa:
Efectuar un chequeo comercial y de marketing, y dividir el
negocio, por pequeño que sea, en áreas de negocios, e
insertar detrás de cada una de éstas, unos planes de
marketing realmente operativos y totalmente realizables.
Estas
dos herramientas: Auditoría comercial y de marketing” y
“Diseño e implementación de planes de marketing”
constituyen el antídoto que toda organización precisa para
cambiar la empresa y profesionalizarse, ya que son los
motores que la van a catapultar hacia la nueva era.
Los
recientes seminarios realizados por la CCL, sirvieron para
detallar cómo poner en marcha estas dos piezas
organizativas en las empresas. La iniciativa de La Cámara
de realizar una serie de actividades que tienen por
finalidad ayudar a los asociados
que lo precisan, tiene un alto valor estratégico y
muestra la preocupación de la institución por sus
asociados.
La
nueva era que vendrá como resultado del boom de las
tecnologías de la información, estará marcada por un
nuevo concepto: el “©-marketing” (© = creativo). Es
decir, un marketing creativo inspirado en las necesidades
del consumidor, y que requerirá de toda la imaginación de
los colaboradores de la empresa. Un marketing generado por
personas para personas.
*
Presidente de Ferré Trenzano Consulting Group. |