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Diciembre 2000 -  No. 2293

Revista 2293
  ¿COMO SUPERAR LA CRISIS?

Escribe Alvaro Otero Fernández *

En todos los medios de comunicación, ya sea revistas, diarios, radio o televisión es casi inevitable que leamos, escuchemos y veamos las palabras: crisis, recesión, incertidumbre, que se anteponen a situaciones, momentos, y etapas.

Mucho se habla de globalización pero poco se dice de motivación. Creemos que este es un momento oportuno para iniciar una nueva etapa de recuperación, principalmente en nuestra autoestima personal.

Muchísimas personas se sienten  derrotadas por los problemas diarios de la vida. Avanzamos agitándonos y  desesperándonos. Muchas veces terminamos resentidos con nosotros mismos, con la mala suerte, o con el propio país que nos vio nacer.

Es muy penoso que nos dejemos abatir por todo ello. No pretendo ignorar los problemas o menospreciarlos, ya que, con conocimiento de causa, puedo afirmar que la única manera de levantarse de los escombros es empezar a barrer y limpiar las cenizas.

No es nada fácil  pretender dar recetas motivadoras para superar la crisis, sin antes  haberla experimentado en carne propia. No voy a  tomar  como referencia ningún libro o texto sobre el tema para simplemente transcribirlo, porque se trata de una experiencia personal: Ser positivo me costó empezar de la nada hace veinte años, con el percance de estar a punto de perder la vida dos veces. Me han sugerido algunos amigos y colegas, que escriba un libro sobre cómo es que hago para animar a la gente, mantener siempre una sonrisa, conservar el buen animo, y motivar a los demás, a pesar de los problemas.

Mucho hizo el hecho que me aferrara a  seguir vivo, con la esperanza de volver a levantarme. Todo empezó cuando en una librería encontré el libro de Og Mandino  El vendedor más grande del mundo que durante muchos años me había acompañado. En un percance personal, del que no entraré en detalle, ¡lo perdí todo!

Un día que regresaba  de nuevo a Lima, en el aeropuerto, se acercó una persona que me tocó el hombro, al voltear me di cuenta que era un ex compañero de trabajo quien me dijo. “¡Tengo un obsequio que sé que va a ser de mucho valor para ti!”; era el libro de Og Mandino, que se lo había prestado algunos días antes del percance.

Og Mandino me había enseñado a sacar fuerzas de adentro, con  la frase "Hoy mudaré mi viejo pellejo que ha sufrido durante tanto tiempo las contusiones del fracaso y las heridas de la mediocridad. Hoy viviré este día como si fuera él ultimo de mi existencia". Hoy lo vivo, lo vibro y lo comparto.  No sólo lo que aprendí de ese libro, y de los muchos que poseo, sino que también  comparto mi propia cosecha y hasta el último día que tenga aliento, me he comprometido con la misión de compartir, que es un valor social que hace falta inculcar en todos los niveles de nuestra patria.

Qué difícil palabra: "compartir". Qué egoístas nos vuelve  la crisis  o pensar que lo que sabemos es sólo para nosotros. Qué grande podría ser nuestro país  si aprendiéramos a compartir.

Desde hace veinte años, después de lo sucedido, cargo en mi billetera una tarjeta personal arrugada, escrita en el anverso y para proteger lo que queda de ella, la tengo guardada  en una pequeña mica tipo portabrevete, en la que tengo escrita la frase de Norman Vincent Peale: "Confío en mí mismo, mi mente tranquila genera poder". Y desde que me levanto hasta la hora que me acuesto le doy gracias a Dios que estoy vivo, que hoy puedo compartir con ustedes que, dentro de nuestro ser, existe una enorme energía que nos da el poder de levantarnos  casi desde la tumba  y esa fuerza se llama MOTIVACION,  que en lo personal, significa tener motivos para vivir; respirar el aire,  ver la luz,  los colores, escuchar cualquier ruido que significa que aún estoy aquí con ustedes, con mi linda esposa, con mi hermoso hijo, el poder recordar el ejemplo que dejó mi padre y la huella que trazó mi madre. No me quejo de las desgracias, ni maldigo nuestro país. ¡No es el país el culpable de nuestras desgracias! Es la gente que lo compone, los políticos, los profesionales, la sociedad entera, que si no le cambiamos la actitud de negativa a positiva, no vamos a salir ni de la crisis, ni de la recesión y menos de la incertidumbre, vamos a seguir empantanados.

Volver a levantarse cuesta  mucho, no sólo económicamente sino moral, anímica y espiritualmente.   Me preguntaba siempre sobre el caso de Hiroshima y Nagasaki, cuando los japoneses se levantaron de los escombros. ¿Acaso  son una especie o una raza distinta? ¡No! Son seres humanos iguales a nosotros, dotados de las mismas bondades,  cualidades, fortalezas y habilidades. Entonces, ¿ qué estamos esperando? Dos bombas iguales.

Hoy más que nunca las empresas para superar este embate de incertidumbre política y económica, tienen que elaborar planes estratégicos de corto plazo, encaminados y enfocados a elevar la moral de su personal. Hace poco y por separado, sostuve una reunión  con dos gerente generales de importantes empresas  y me comentaban, que su gente a pesar de la falta de trabajo estaba renunciando sin tener otro empleo. No sabían qué hacer para retenerlos, simplemente  se me ocurrió recomendarles en ese momento, que le empezaran a dar  seguridad emocional al personal que se quedaba, después de la reducción o de las renuncias, con cierta capacitación basada en autoestima, motivación, y cambio de actitud frente a la enfermedad llamada crisis, lo cual  requiere una mayor atención.

¿Qué significa motivación? Es todo aquello capaz de empujar  la existencia hacia el futuro, el mañana, aunque la meta esté lejana  y no se vea o se haya perdido la perspectiva y el camino por dónde encontrarla. Está comprobado que toda actividad humana  obedece a determinados "motivos". Los motivos conscientes e inconscientes son los que dirigen  la conducta del individuo. He visto a muchos empresarios asistir a seminarios y escuchar acerca de las técnicas gerenciales modernas, pero no las aplican por considerar que son la moda del momento o que es muy compleja su introducción  en el manejo de las empresas, otros fracasan en el intento porque desconocen la metodología, o porque creyeron que habían aprendido lo suficiente en la conferencia a la cual asistieron, lo cual desde luego es un error.

Lo aconsejable es preparar a su gente, asesorándose en la debida forma, entendiendo que estas herramientas demandan una técnica mínina para su aplicación y que si existen es porque ha quedado demostrada su aplicabilidad y su enorme utilidad.        

 

* Gerente General de Stil Class.

   alvaro-otero@terra.com.pe

 

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