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Escribe
Alvaro Otero Fernández *
En
todos los medios de comunicación, ya sea revistas, diarios, radio
o televisión es casi inevitable que leamos, escuchemos y veamos
las palabras: crisis, recesión, incertidumbre, que se anteponen a
situaciones, momentos, y etapas.
Mucho
se habla de globalización pero poco se dice de motivación.
Creemos que este es un momento oportuno para iniciar una nueva
etapa de recuperación, principalmente en nuestra autoestima
personal.
Muchísimas
personas se sienten derrotadas
por los problemas diarios de la vida. Avanzamos agitándonos y desesperándonos. Muchas veces terminamos resentidos con
nosotros mismos, con la mala suerte, o con el propio país que nos
vio nacer.
Es
muy penoso que nos dejemos abatir por todo ello. No pretendo
ignorar los problemas o menospreciarlos, ya que, con conocimiento
de causa, puedo afirmar que la única manera de levantarse de los
escombros es empezar a barrer y limpiar las cenizas.
No
es nada fácil pretender
dar recetas motivadoras para superar la crisis, sin antes
haberla experimentado en carne propia. No voy a
tomar como
referencia ningún libro o texto sobre el tema para simplemente
transcribirlo, porque se trata de una experiencia personal: Ser
positivo me costó empezar de la nada hace veinte años, con el
percance de estar a punto de perder la vida dos veces. Me han
sugerido algunos amigos y colegas, que escriba un libro sobre cómo
es que hago para animar a la gente, mantener siempre una sonrisa,
conservar el buen animo, y motivar a los demás, a pesar de los
problemas.
Mucho
hizo el hecho que me aferrara a
seguir vivo, con la esperanza de volver a levantarme. Todo
empezó cuando en una librería encontré el libro de Og Mandino
El vendedor más
grande del mundo que durante muchos años me había acompañado.
En un percance personal, del que no entraré en detalle, ¡lo perdí
todo!
Un
día que regresaba de
nuevo a Lima, en el aeropuerto, se acercó una persona que me tocó
el hombro, al voltear me di cuenta que era un ex compañero de
trabajo quien me dijo. “¡Tengo un obsequio que sé que va a ser
de mucho valor para ti!”; era el libro de Og Mandino, que se lo
había prestado algunos días antes del percance.
Og
Mandino me había enseñado a sacar fuerzas de adentro, con
la frase "Hoy mudaré mi viejo pellejo que ha sufrido
durante tanto tiempo las contusiones del fracaso y las heridas de
la mediocridad. Hoy viviré este día como si fuera él ultimo de
mi existencia". Hoy lo vivo, lo vibro y lo comparto.
No sólo lo que aprendí de ese libro, y de los muchos que
poseo, sino que también comparto
mi propia cosecha y hasta el último día que tenga aliento, me he
comprometido con la misión de compartir, que es un valor social
que hace falta inculcar en todos los niveles de nuestra patria.
Qué
difícil palabra: "compartir". Qué egoístas nos vuelve
la crisis o
pensar que lo que sabemos es sólo para nosotros. Qué grande podría
ser nuestro país si
aprendiéramos a compartir.
Desde
hace veinte años, después de lo sucedido, cargo en mi billetera
una tarjeta personal arrugada, escrita en el anverso y para
proteger lo que queda de ella, la tengo guardada
en una pequeña mica tipo portabrevete, en la que tengo
escrita la frase de Norman Vincent Peale: "Confío en mí
mismo, mi mente tranquila genera poder". Y desde que me
levanto hasta la hora que me acuesto le doy gracias a Dios que
estoy vivo, que hoy puedo compartir con ustedes que, dentro de
nuestro ser, existe una enorme energía que nos da el poder de
levantarnos casi
desde la tumba y esa
fuerza se llama MOTIVACION, que
en lo personal, significa tener motivos para vivir; respirar el
aire, ver la luz,
los colores, escuchar cualquier ruido que significa que aún
estoy aquí con ustedes, con mi linda esposa, con mi hermoso hijo,
el poder recordar el ejemplo que dejó mi padre y la huella que
trazó mi madre. No me quejo de las desgracias, ni maldigo nuestro
país. ¡No es el país el culpable de nuestras desgracias! Es la
gente que lo compone, los políticos, los profesionales, la
sociedad entera, que si no le cambiamos la actitud de negativa a
positiva, no vamos a salir ni de la crisis, ni de la recesión y
menos de la incertidumbre, vamos a seguir empantanados.
Volver
a levantarse cuesta mucho,
no sólo económicamente sino moral, anímica y espiritualmente. Me preguntaba siempre sobre el caso de Hiroshima y
Nagasaki, cuando los japoneses se levantaron de los escombros. ¿Acaso
son una especie o una raza distinta? ¡No! Son seres
humanos iguales a nosotros, dotados de las mismas bondades,
cualidades, fortalezas y habilidades. Entonces, ¿ qué
estamos esperando? Dos bombas iguales.
Hoy
más que nunca las empresas para superar este embate de
incertidumbre política y económica, tienen que elaborar planes
estratégicos de corto plazo, encaminados y enfocados a elevar la
moral de su personal. Hace poco y por separado, sostuve una reunión
con dos gerente generales de importantes empresas
y me comentaban, que su gente a pesar de la falta de
trabajo estaba renunciando sin tener otro empleo. No sabían qué
hacer para retenerlos, simplemente
se me ocurrió recomendarles en ese momento, que le
empezaran a dar seguridad
emocional al personal que se quedaba, después de la reducción o
de las renuncias, con cierta capacitación basada en autoestima,
motivación, y cambio de actitud frente a la enfermedad llamada
crisis, lo cual requiere
una mayor atención.
¿Qué
significa motivación? Es todo aquello capaz de empujar
la existencia hacia el futuro, el mañana, aunque la meta
esté lejana y no se
vea o se haya perdido la perspectiva y el camino por dónde
encontrarla. Está comprobado que toda actividad humana
obedece a determinados "motivos". Los motivos
conscientes e inconscientes son los que dirigen
la conducta del individuo. He visto a muchos empresarios
asistir a seminarios y escuchar acerca de las técnicas
gerenciales modernas, pero no las aplican por considerar que son
la moda del momento o que es muy compleja su introducción
en el manejo de las empresas, otros fracasan en el intento
porque desconocen la metodología, o porque creyeron que habían
aprendido lo suficiente en la conferencia a la cual asistieron, lo
cual desde luego es un error.
Lo
aconsejable es preparar a su gente, asesorándose en la debida
forma, entendiendo que estas herramientas demandan una técnica mínina
para su aplicación y que si existen es porque ha quedado
demostrada su aplicabilidad y su enorme utilidad.
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Gerente General de Stil Class.
alvaro-otero@terra.com.pe
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