| La
economía no puede detenerse |
Al margen de los problemas políticos, felizmente ya
superados con la instalación de un Gobierno Transitorio, la
marcha de la economía no puede ni debe detenerse, pues la
gobernabilidad del país estará garantizada en la medida en que
se busque una salida a la recesión económica.
En tal sentido, además de garantizar la más absoluta
transparencia en aras de un proceso electoral limpio del cual
surja un gobierno legítimamente elegido, el Gobierno
Transitorio debe adoptar las
acciones necesarias destinadas a reactivar el aparato productivo
y consecuentemente atenuar el grave problema del desempleo.
La Cámara de Comercio de Lima, institución
comprometida con el desarrollo del país, y que oportunamente
propuso una agenda económica de transición, cree oportuno, a
pocos días de finalizar el año 2000, señalar algunas medidas
de impostergable aplicación para impulsar
la marcha de la economía.
En primer lugar, es indispensable la aplicación de un
severo plan de austeridad para aminorar el déficit fiscal,
actualmente a un nivel incompatible con una economía sana. La
reducción de los gastos corrientes y del pliego de defensa ya
que la nueva situación geopolítica no justifica la compra de más
armamento, permitirá liberar esos recursos para destinarlos a
la inversión productiva y
al restablecimiento de la cadena de pago del Estado con las
empresas.
En el actual contexto es indispensable restablecer la
confianza de las inversiones,
que no deben detenerse en esta etapa de transición, así
como las privatizaciones y concesiones ya programadas, recursos
que deberán destinarse especialmente a nuevas inversiones para
la generación de empleos, desterrando la dañina práctica de
destinarlos a financiar los déficits.
Otro rubro de impostergable atención es el impulso a
las exportaciones, especialmente de productos con mayor valor
agregado, lo que implica la eliminación de todas las trabas al
comercio exterior y la incorporación de incentivos permitidos
por la Organización Mundial de Comercio para dinamizar este
sector.
El Gobierno debe promover de inmediato una mesa de diálogo
con los bancos y demás agentes involucrados para viabilizar el
fortalecimiento patrimonial de las empresas con proyección, y
la salida ordenada del mercado de las unidades productivas
inviables, que perjudican el reflotamiento de las demás
empresas.
Por último, reiteramos la necesidad de emprender una
frontal lucha contra el contrabando y el comercio ilegal, para
lo cual se requiere una
decisión política del más alto nivel, a fin de que la Fuerza
Especial de Administración Tributaria (FEAT) emprenda
operativos permanentes para identificar y coger a los “peces
gordos” del contrabando que operan en las fronteras y
financian esa ilícita actividad.
Samuel
Gleiser Katz
Presidente de la Cámara de Comercio de
Lima