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Diciembre 2000 -  No. 2293

Revista 2293
  LA CULTURA AL ALCANCE DE TODOS

La cultura al alcance de todos

La cultura debe ser un instrumento de superación en las personas para alcanzar el ansiado desarrollo, expresa el Dr. Luis Antonio Meza, destacado intelectual que integra la Comisión de Cultura de la Cámara de Comercio de Lima. 

¿Qué rol cumplirá la Comisión de Cultura en La Cámara?

En principio, formo parte de la Comisión de Cultura conjuntamente con dos distinguidos profesionales, como son el Dr. Armando Lazarte, alto ejecutivo de la Sociedad Nacional de Minería y Petróleo y el Dr. Pedro Gjurinovic, director del Museo de Osma. Esta Comisión tiene una Sub Comisión Ejecutiva que presido y está integrada por los ejecutivos: Blanca Hevia y Arnaldo Veicer, miembros de la CCL. Hemos elaborado un vasto plan de trabajo, que contiene iniciativas que abarcan áreas de música, teatro, danza, artes plásticas, folklore, literatura, humanidades y,  hasta cibernética.  

¿Por qué en el Perú no se le da mayor importancia a los temas culturales?

Para los gobiernos la cultura nunca fue prioritaria. A pesar de tener presidentes cultos como José Luis Bustamante y Rivero y Fernando Belaunde Terry,  a la cultura jamás se le ha dado la debida importancia. Debemos recordar que los gobernantes son políticos y éstos siempre buscan dividendos por los votos que representan. Como la cultura no deja dividendos de esa índole, entonces no se le apoya.

Tal vez no se comprende que la cultura es una inversión espiritual. Que si bien no retribuye políticamente a quien la propicia, no por ello deja de ser importante. Por ejemplo, una exposición de pintura en el Museo de Arte, ¿cuánta gente la ve? Tal vez en un par de meses hasta diez mil personas pueden verla si se hace una promoción adecuada.

Sin embargo, debemos reconocer que el desarrollo de la actividad cultural se debe casi exclusivamente al esfuerzo de la empresa privada.

Pero, la empresa privada ahora está en problemas

Efectivamente. Como consecuencia de la delicada situación económica que atraviesan muchas empresas, lo primero que están haciendo es reducir los gastos considerados no indispensables,  entre ellos, los destinados a actividades culturales.

Antes eran las empresas las que financiaban los premios entregados a los cultores del arte, pagaban a los miembros de los jurados y costeaban actividades culturales como conciertos, giras teatrales,  exposiciones de pintura y diversas publicaciones. Ahora prácticamente no existe ese apoyo sólo queda el esfuerzo solitario de algunas empresas. Es decir, la crisis económica se refleja directamente en el ámbito cultural.

Aparte de los problemas derivados de la crisis, hay otros que son de carácter social y que impactan en la cultura, tornando su situación cada vez más difícil. Por ejemplo, con una Orquesta Sinfónica que no tiene un local sino que trabaja en un espacio acondicionado en el Museo de la Nación, difícilmente se podrá crear un ambiente apropiado para fomentar la actividad musical.

Me acuerdo que cuando era director de la Sinfónica, los conciertos se daban tres veces, la presentación y dos repeticiones, y en lugares diferentes. Ahora sólo se presenta una sola vez y en un horario inadecuado.

Entendemos que ser cultos significa ser libres. Si esta premisa fuera cierta, hasta el sentido común nos dice que los gobiernos deberían apoyar el fomento cultural.

Desde luego. La cultura entre otras cosas es información, es conocimiento, y ahora las cosas se miden por el conocimiento. Además, la cultura es la imagen de un pueblo, recoge todo y se proyecta en todo. Estamos hablando de la cultura propiamente dicha, sin referirnos exclusivamente a la cultura “académica” ni menos a las llamadas  “cultura chicha” o “combi” como por ahí se dice. Esas son acepciones antropológicas, aceptables desde un punto de vista científico pero no social.

Es por eso que el descuido que hay en el Perú en materia cultural se refleja en nuestra forma de vivir, hasta en cosas tan elementales como pasarse la luz roja, no respetar a los mayores, empujarse en las colas, etc.

¿Cuánto cuestan en el Perú las actividades culturales?

Por ejemplo, si hablamos de la Sinfónica, es cuestión de inversión, porque si se hace el esfuerzo de pagarles bien a los músicos, adquirir nuevos instrumentos o programar temporadas atractivas, se va creando un hábito, que a su vez,  traerá en el futuro a nuevos oyentes que pagarán por escuchar. Es decir, la inversión creará alumnado, oyentes y público. Gastar en cultura es invertir en el futuro del país.

De hacerse eso se formarían generaciones con altos valores espirituales, personas educadas y respetuosas de las leyes.

Entonces, todo debe empezar en las escuelas.

Claro, la infancia es el grupo social en el que el Estado debe poner énfasis,  ya que los niños  están dispuestos para el aprendizaje. Es en esa edad que debemos inculcarles los buenos hábitos, no sólo desde la escuela sino desde el propio hogar.

Fíjese en  los deportistas, cuando más jóvenes se inician mejores son sus marcas. Estimular valores culturales en los niños es igual, al final se verán los buenos resultados. Así como hay un entrenamiento físico que prepara a los deportistas, igual existe un entrenamiento mental para los hábitos y las costumbres. Por ejemplo, el hábito de la lectura. Indicar al niño cómo leer y qué debe leer. Sabemos que ahora predomina lo visual y la televisión juega un rol importante. Pues bien,  fomentemos el uso del Internet para obtener cierto tipo de información cultural acorde a su edad. Evidentemente, la infancia es el mejor momento para una adecuada formación cultural.

 

 

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