| URGE
SHOCK DE CONFIANZA Y NUEVO AJUSTE FISCAL |
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¿Qué
pasará ahora?
Por
César Sánchez Martínez
¿Qué
le espera a la economía peruana en los próximos meses? ¿Qué
pasará ahora que entramos a una etapa de reconciliación
nacional? ¿Qué efectos tendrá la crisis política en la
economía?
Sin
ser brujos ni agoreros, a vuelo de pájaro, hacemos un análisis
del posible escenario que nos tocará vivir, aunque ya sabemos
que un nuevo ajuste fiscal será inevitalble en el 2001.
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Solucionada
en parte la crisis política, la administración del presidente
Alberto Fujimori debe continuar con las reformas de segunda
generación, aunque debemos entender que ahora se trata de un
gobierno de transición.
| ARCAS
FISCALES
Observamos
que el Gobierno no tiene recursos para financiar los S/.
35,000 millones del presupuesto para el próximo año, sobre
todo cuando debe cumplir con el pago del servicio de la deuda
por US$ 2,100 millones. |
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Urge
entonces solicitar una dispensa. “Hay que renegociar el pago de la
deuda”, es la frase que cada vez se escucha con más insistencia
en los corrillos de los bancos de inversión y que Saúl Lizondo,
jefe de la Misión del FMI que está en Lima, conoce muy bien.
Ya
el titular del MEF, Carlos Boloña anunció que se deberá hacer
recortes en todos ministerios, particularmente en lo concerniente al
gasto corriente, para no tener un déficit de apertura, experiencia
de triste recordación en los tiempos del presidente Alan García.
Se estima que el déficit que tiene el presupuesto del 2001 es de
S/. 1,700 millones.
Sin
embargo, ya se realizó un reajuste fiscal que al parecer no fue
suficiente. Esta medida tiene su explicación en varias lecturas.
Una, la presión del precio internacional de los combustibles que
trata de mantenerse en un estándar promedio.
El
barril de petróleo llegó a superar en el mercado internacional,
los US$ 35.00 De ahí, que tanto Relapasa como Petroperú, hayan
reajustado el precio de algunas gasolinas.
El
Perú por ser básicamente un importador de crudo sufre los estragos
de una alza inesperada, ocasionada por factores externos, que
impactan directamente en el precio para el consumidor final.
Otro
de los factores del reajuste estaba orientado a evitar un mayor
deterioro del déficit fiscal, aunque esta medida incidirá
negativamente en la demanda doméstica. El último ajuste era
impostergable porque el déficit estaba por superar el 3 % del PBI,
porcentaje lejano al 1.9 % pactado
con el FMI.
En
el futuro, cualquier reajuste tendrá que hacerse en un contexto de
baja recaudación y un claro descenso del gasto público. No
olvidemos que el 85 % del presupuesto se distribuye entre el gasto
corriente y el pago de servicios de la deuda.
Sólo
queda el 15 % para gastos de inversión, rubro donde auguramos se
darán mayores recortes como resultado de la postergación de obras
públicas, situación que profundizará aun más la ya
creciente contracción del sector construcción, que tiene un
crecimiento acumulado en los primeros ocho meses del año de
0.5 %. Este sector no crece desde junio, proyectándose un
crecimiento de 0.9 % al final del 2000.
Es
más, en opinión del analista César Peñaranda, asesor de La Cámara,
“la situación es de tal magnitud que la ruptura de la cadena de
pagos en el sistema económico, tiene como uno de los principales
actores al propio
Gobierno, que no está cumpliendo con los proveedores, contratistas
y consultores”.
Se
estima que será difícil reducir el déficit fiscal a menos de
2.5 % del PBI al cierre del 2000, sobre todo con una demanda
interna bastante contraída y agudizada por la reciente crisis política.
TRIBUTACION
En
el campo tributario, actualmente hay contradicciones en la dación
de los dispositivos dispuestos por el MEF.
Por
un lado, se busca dar oxígeno a las empresas mediante el
fraccionamiento tributario, mientras por el otro, se les afecta con
la prórroga del Impuesto Extraordinario de Solidaridad (IES. Ex
Fonavi), que ya se convirtió en un tributo permanente.
Sin
embargo, lo que se necesita es determinar cuál será el rol del
Estado. Los analistas económicos afirman que un Estado más pequeño
ayuda a reducir los costos. De ahí que resulta inverosímil que el
presupuesto asignado al Ministerio de Defensa para el 2001 sea mayor
que el utilizado en 1998, cuando teníamos la amenaza del conflicto
bélico con Ecuador, acontecimiento durante el cual sí se
justificaba un mayor gasto.
Es
decir, ahora que no hay amenazas bélicas ni conflictos internos
como la subversión, tenemos un Estado con mayor gasto. Esto parece
darles la razón a quienes
afirman que el Estado es ineficiente porque está sobredimensionado.
Sobre
este tema, el tributarista Sandro Fuentes Acurio, afirma que “es
preocupante la inacción del Estado para calificar su gasto y
adecuar su tamaño. Su preocupación fundamental es sacarle dinero
al usuario a cualquier precio”.
REESTRUCTURACION
Teniendo
en cuenta los últimos sucesos políticos y viviendo aún las
consecuencias de la recesión internacional, el camino no está en
obtener mayores ingresos de los pocos contribuyentes que sí cumplen
con pagar sus impuestos, sino en recortar los gastos excesivos del
propio Estado.
No
olvidemos que en los primeros siete meses del año, 64 empresas se
acogieron públicamente a un proceso
transitorio con sus acreedores. Otras mueren por inanición. Ahora más
que nunca, las empresas necesitan capitalizar sus pasivos. Solamente
el sector pesquero tiene deudas por US$ 1,500 millones.
De
ahí que cada día tiene mayor respaldo la propuesta de la Cámara
de Comercio de Lima con respecto a la reducción temporal del IGV.
Sobre
el fortalecimiento empresarial hay dudas de su real funcionamiento.
Hasta el momento, el programa de Fortalecimiento Patrimonial de las
Empresas (FOPE) y el de Rescate Financiero Agrario (RFA) no están
dando los resultados que pensó. ¿Qué es lo que pasa?
Sencillamente los bancos se resisten a otorgar créditos por el alto
riesgo que corren ante empresas que no tienen la garantía de ser
reflotadas. Sólo acceden a estos programas las empresas que son
consideradas viables, y que evidentemente son pocas.
Por
esa razón, es válida la decisión del Gobierno de recomendar (léase
garantizar) a las empresas ante los bancos para que el respaldo
financiero sea más efectivo. Lo que no sabemos, es si esta medida
traerá consigo un alza en el costo del dinero.
INVERSIONES
Luego
de realizarse la licitación para la segunda etapa del programa de
gas de Camisea, ganado por el consorcio Techint, al parecer las
inversiones se paralizarán hasta después del 8 de abril del 2001,
fecha de las nuevas elecciones. Lo que se invierta en esta etapa de
transporte y distribución del gas, ya estaba comprometido desde
antes de la crisis política.
Solamente,
a junio del 2000, la CONITE había registrado una inversión
extranjera acumulada desde 1992 de US$ 9,294.08 millones, monto
superior en 17 % al mismo stock registrado en el mismo período de
1999. Estamos hablando de stock, no de nuevas inversiones. Solamente
de diciembre del año pasado a junio, se invirtió US$ 200 millones.
Al
parecer, el Perú ya no es un lugar atractivo para las inversiones.
Ello pese a que en la calificación de riesgo aún no aparecen nítidamente
los recientes hechos políticos.
En
términos de la reactivación de la demanda interna, ésta no será
posible en el corto plazo. Mantenemos aún una contracción del PBI
por debajo de las proyecciones. La evolución del PBI en el período
enero-agosto fue de 5.7 %, siendo los sectores construcción y
pesca, los que acusan caídas de 0.7 % y 19.8 %, respectivamente, en
agosto.
No
olvidemos que el propio ministro de Economía, Carlos Boloña,
anunció que la crisis política le costará al Perú el 1 % del PBI
este año, y el 2 % para el próximo. Es decir, US$ 520 millones
para el 2000 y US$ 1,040 millones para el 2,001.
En el mediano plazo, la
situación también parecería ser adversa,
producto del período de transición política que nos tocará
vivir. Lo más probable es que las inversiones queden en compás de
espera hasta después del proceso electoral de abril próximo. Los
inversionistas querrán saber quién será el nuevo presidente y
qué modelo económico seguirá. Mientras tanto, los grandes
proyectos y las privatizaciones tendrán que esperar.
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