| Crecimiento
y reconciliación |
Con
la ratificación de las elecciones generales el próximo 8 de
abril del 2001 y la decisión de solucionar la crisis política,
se inicia una etapa de reconciliación nacional.
El
Perú vivía una de los momentos más difíciles de su vida
republicana, situación agudizada por una crisis económica que
requería la
urgente aplicación de medidas imaginativas, que evitasen el
persistente deterioro empresarial.
Frente
a esta realidad, creemos que la reconciliación es clave para
lograr una estabilidad económica que genere confianza entre los
agentes productivos del país.
La
contracción de la demanda interna y de las inversiones son síntomas
que preocupan. El 2001 será el cuarto año consecutivo que la
economía peruana se contrae, con las funestas consecuencias de
incrementar más el desempleo y la pobreza.
Sin
apartarse del modelo económico, es indispensable que el
Gobierno dicte las medidas necesarias para el reflotamiento de
las empresas, promoción
de la agricultura y reducción de sobrecostos para las medianas
y pequeñas empresas.
Sugerimos
al ministro de Economía adoptar aquellas decisiones creativas
que, sin ocasionar mayores costos al fisco, promuevan medidas
que sirvan como instrumentos de la reactivación de la demanda
interna.
La
Cámara ha propuesto, por ejemplo, una efectiva reducción del
Impuesto a la Renta, con la finalidad de capitalizar a las
empresas.
De
la misma manera, consideramos que se debería evaluar la
posibilidad de reducir temporalmente el IGV en sectores
cuya dinámica permitiría al fisco mayores ingresos en
el corto plazo.
Expresamos
nuestra confianza para que el Gobierno dirija resueltamente su
mirada hacia los sectores industrial y exportador, quienes al
igual que el sector construcción, son
extraordinarios multiplicadores de la demanda doméstica.
Esperamos
que la reconciliación política ayude a impulsar una mayor
estabilidad económica, porque sólo con soluciones creativas se
podrá salir del entrampamiento en el que nos encontramos.