| MERCADO
AUTOMOTOR PERUANO |
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Carrera
contra la adversidad
Durante
los tres últimos años, el sector automotriz peruano experimentó una
contundente caída en sus márgenes de comercialización. Sobre todo en 1999,
año en el que las ventas de vehículos nuevos disminuyó 54 %, mientras que la
de
autos usados lo hizo en un 7 %.
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Escribe Carlos Gonzales García
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En lo concerniente a las importaciones, éstas disminuyeron en el primer
semestre del 2000, en 29 % para los “cero kilómetro”, y 16 %
para los de segunda mano, con respecto a similar período de 1999.
Al margen de los resultados negativos para una y otra categoría, es
interesante darnos cuenta que el mercado de los autos cobra mayor
preponderancia año a año en nuestro país.
Esta situación se aprecia en otras partes de la región. Por ejemplo, en
Argentina la venta al público de autos nuevos bajó 6.2 % entre
enero y agosto, mientras que en igual período la de unidades viejas
cayó en 3.4 %, según cifras difundidas por la Cámara de Comercio
Automotor.
La particularidad del caso estriba en que estos resultados registrados en
el país sureño obedecen, más que a una cuestión de carácter
coyuntural, a una simple tendencia del consumo.
VENTAS
Al mes de julio de este año, no obstante la reducción del Impuesto
Selectivo al Consumo, se apreció una caída de 33% en las ventas.
El total de vehículos comercializados fue de aproximadamente 8,334
unidades, de los cuales 1,700 corresponderían a una flota de
patrulleros adquiridos por el Gobierno entre febrero y marzo del
presente año.
Para finales del 2000, se estima que se venderán de 12,500 a 13,000
autos nuevos, lo que representa una reducción de 20 % en comparación
con el año anterior. La facturación total sería de unos US$ 250
millones.
Si tomamos en cuenta las estadísticas de la ARAPER, a julio último,
advertiremos que Toyota lidera la lista con 1,779 unidades vendidas
(26,8 %), seguida por Nissan con 1,038
(5,6 %), Daewoo
con 725 (10,9 %), Volkswagen con 434 (6,5 %) y Susuki con 359 (5,4
%).
También, Mitsubishi con 325 (4,9 %), Volvo con 265 (4 %), Honda con 219
(3,3 %), Hyundai con 203 (3,1 %), Ford con 169 (2,5 %), Chevrolet
con 166 (2,5 %), Mazda con 115 (1,7 %), Peugeot con 104 (1,6 %),
Daihatsu con 100 (1,5 %), Subaru con 92 (1,4 %), Kia con 40 (0,6 %)
y otros con 515 (7,7%).
En opinión de Rafael Chang Miyasaki, gerente de Marketing de Toyota, a
pesar que el ritmo de crecimiento de la región se ha contraído,
definitivamente nuestro país no está todavía a la altura de otros
vecinos latinoamericanos.
Por ejemplo, en Brasil las ventas son superiores al millón de unidades.
En Argentina estamos hablando de 600 mil y Chile vende 100 mil vehículos
al año.
Jorge Miranda Payet, director gerente de Japan Autos, refiere que en el
Perú hay un automóvil por cada 55 habitantes, lo cual contrasta
fuertemente con Argentina (que tiene 7), Brasil (16), Chile (17),
Bolivia (27).
“La diferencia es abismal. Los índices que grafican la realidad
peruana del sector, son solamente superiores a otras naciones del
rango de Guatemala, Honduras, Cuba, China y Vietnam ”, agrega.
Hasta poco antes que se desatara la crisis política nacional, nuestros
entrevistados se mostraban optimistas con respecto a las cifras que
se alcanzarían a finales de este año y pensaban que a más tardar
para el 2001, se apreciaría algunos resultados positivos. No
obstante, las empresas automotrices se encuentran bastante
contrariadas. Un panorama de incertidumbre se apodera de ellas.
Nadie sabe a ciencia cierta si la fiebre continuará subiendo.
“Muchas organizaciones salieron del mercado. Según me he informado a
través de ARAPER y otras instituciones, desde el año pasado
desaparecieron alrededor de 120 concesionarios”, dice Miranda.
EXIGENCIAS
Tanto Chang Miyasaki como Miranda Payet, consideran que para mejorar el
parque automotor peruano, se hace necesaria una regulación más
estricta en lo que se refiere a la importación de vehículos
usados, principalmente en lo concerniente a su procedencia y año de
antigüedad.
“Por otro lado, en la medida en que se retome el rumbo de la economía
y se inicie el proceso de créditos personales, el sector se va a
reactivar”, indica uno de ellos.
La última inversión fuerte que tuvo Toyota del Perú ocurrió a fines
de 1999, cuando recibió un aporte de capital de su casa matriz en
Japón de US$ 8 millones, cantidad destinada básicamente al
fortalecimiento tanto de su red de concesionarios como de sus
sistemas post-venta.
Japan Autos, concesionario integral de Honda, que en lo que va del
presente período facturó US$ 11 millones y espera duplicar sus
cifras al término del 2000, invirtió hasta el momento unos US$ 70
mil, principalmente en un equipo llamado car-o-tronic.
SE
ENCIENDE MERCADO DE IMPORTADORES
DE BATERIAS
¡Cuidado
con la chispa!
Aunque
la tendencia del mercado no es favorable para las empresas
importadoras de baterías, se esperan mejores resultados
para finales del 2000.
Para
el gerente general de CAPSA, Jesús Ortiz, el desenvolvimiento del
mercado, en lo que va del presente año, no ha sido tan malo. Al
contrario, por lo menos para su empresa, significó un período de
crecimiento sostenido.
“Haciendo
el cálculo, hemos vendido entre 70,000 y
70,500 baterías, lo cual permitió que nuestras ventas, con
respecto al año pasado, se incrementaran en un 30 %”, refiere.
Para
esta empresa, que desde hace dos años pertenece 100 % al grupo MAC
de Colombia, las perspectivas son favorables. Estiman cerrar el año
comercializando unas 90,000 unidades, lo cual representaría un
aumento de 30 %.
Juan
Rufasto Falcón, jefe de la división Automotriz de Autorex Peruana,
compañía importadora de baterías Bosch, mantiene también
expectativas alentadoras. Al respecto, en el semestre pasado, su
empresa vendió unos 7,000 de estos arrancadores de motor,
representando un ascenso de 25 % comparado a 1999.
“Pensamos
vender antes del 2001 -agrega- entre unas 9,000 y 10,000 baterías,
lo cual significaría una facturación total de US$ 350,000”.
En
el tema de los precios hubo algunas diferencias. Mientras Ortiz
especificó que CAPSA tuvo que aumentar el valor de sus productos
hasta en dos oportunidades (en febrero y julio, los incrementos
fueron de 2 % y 3 % respectivamente), Rufasto informó lo contrario.
Su empresa disminuyó el costo de sus baterías en 5 %. Es
importante destacar que dentro de este sector, las ventas al crédito
representaron casi el 80 %.
Para
finales de año, ambos ejecutivos manifestaron que los precios se
mantendrán, aunque cualquier descenso que haya tan sólo se limitaría
a descuentos especiales o incursiones en nuevos segmentos de
consumo.
En
el mercado de baterías en el país, tanto ETNA como por Record,
representan abrumadoramente el 85 %. Del
15 % restante, CAPSA ocupa el 42 %, Detroit Diesel – MTU Perú el
25 %, Autorex Peruana (11 %), Distribuidor Vega (4 %), seguidas por
otras empresas que no pasan del 2 %.
Entre
los países de origen, se encuentra en primer lugar Colombia (42 %),
Estados Unidos (27 %), Corea del Sur (18 %), Taiwan (10 %), Brasil
(2 %),
Venezuela (1 %), entre otros.
Freno
a la competitividad
Los sobrecostos que afectan la comercialización de
frenos, encarecen la producción nacional y limitan su crecimiento en el ámbito
internacional.
Juan Benavides, director gerente de Frenosa, asegura que empresas como la
suya, dedicadas a la comercialización de artículos para la industria
automotriz, hacen frente a una serie de impuestos, la mayoría de ellos antitécnicos,
que perjudican sobremanera su desenvolvimiento en el mercado nacional.
Como la cosa no podía ser peor, a ello se suma, además, los aranceles
demasiado altos que se pagan por la importación de insumos y maquinarias que no
se fabrican ni siquiera en la región. En ese sentido, mientras dicho concepto,
en el Perú está fijado en 12 %, en otros países andinos como Ecuador,
Colombia y Venezuela se desembolsa entre 2 % y 5 %.
Esta diferenciación recae directamente sobre las exportaciones. El
representante de Frenosa, única empresa de frenos que comercializa al exterior,
asegura de manera enfática: “Si nosotros pagásemos en insumos los mismos
niveles que nuestros vecinos, estaríamos en una mejor posición para competir
con ellos”.
En el primer semestre la producción
de su compañía fue de US$ 10 millones, pero sufrió una disminución de
10 %, comparada con la del año anterior. Para finales del 2000, estima que la
tendencia continuará y será también un
10 % menor de lo que fue 1999.
LA
CLAVE
Si bien en el mercado nacional mantiene una participación de 70 %, los
ojos de Frenosa están puestos en el mercado internacional, el cual representa
el 40 % de su producción actual. Al punto que para Benavides, todo el
crecimiento del 2001 estimado en 5 %, estará basado principalmente en nuestras exportaciones.
Por el momento, el 85 % de sus ventas al exterior llegan a Estados Unidos
y Canadá, mientras el porcentaje restante está representado por algunos países
de Europa (Suecia, Dinamarca, Países Bajos y Reino Unido) y Oceanía (Australia
y Nueva Zelanda).
“En el mediano plazo, una vez que lleguemos al 60 % (porcentaje de la
producción que pretenden comercializar al extranjero), vamos a tener que hacer
algunas mayores ampliaciones de la planta industrial.”
El Perú es el único país de la región donde se importa cualquier
producto, sin que esté sujeto a los correspondientes controles por normas técnicas,
asegura nuestro entrevistado.
“El Gobierno, a través de INDECOPI, se ha comprometido a actualizar
las medidas sobre frenos y líquidos de mando, ya que desde hacía mucho tiempo
estos no se revisaban. Por lo menos desde hace 12 años, en la época en que
existía el INTICTEC”, afirma.
Hasta antes del cierre
de la presente edición, se tenía previsto la instalación de un comité técnico
de normalización de artículos automotores (frenos, embragues, subpartes) con
el objetivo de garantizar requisitos mínimos de seguridad a estos artículos.
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