Sin embargo, esta decisión coloca al país
frente a una situación inédita que los peruanos podremos superar si actuamos con
grandeza, desprendimiento y transparencia política para evitar entrampamientos que
agudicen la delicada situación que vive el país.
Los acontecimientos nos han puesto así frente a la posibilidad de
convertir un hecho negativo en otro positivo, con lo cual podamos intentar con cinco años
de anticipación, el replanteamiento de nuestra economía para generar los efectos
sociales que el país urge, y además, reconstruir la institucionalidad democrática.
Esperamos evitar que como consecuencia de lo ocurrido, se paralicen las
inversiones extranjeras, los programas de privatización y de concesiones, así como los
nuevos replanteamientos tributarios y otras leyes trascendentales necesarias para
completar la simpificación administrativa y la reforma del Estado.
Por todo ello, es excepcionalmente importante que el gobierno fije, a
la brevedad, un cronograma electoral pensado en la urgencia de superar esta situación,
requiriendo a todos lo sectores del país sin excepción, asumir una actitud serena y
responsable bajo la convicción de que sobrevendrán mejores momentos para la nación.
En consecuencia los empresarios reclamamos el correcto aprovechamiento
de la coyuntura lo que pasa por la convicción de todos, -la clase política, el gobierno,
los empresarios y los trabajadores-, de establecer desde hoy mismo un diálogo permanente,
intenso y sincero, para conducir al país ordenadamente hasta el próximo gobierno.
Creemos firmemente que este crucial momento por el que atraviesa el
país, exige especialmente de su clase política y dirigentes sociales, generosidad y
desprendimiento, anteponiendo a las legítimas aspiraciones individuales o de grupo, los
intereses superiores de la Nación. Es momento, no de mezquindades, sino de grandezas.
Por Samuel Gleiser Katz
Presidente de la Cámara de Comercio de Lima