Sin embargo, una de las más conocidas es facilitarles los servicios
básicos para que puedan vivir con dignidad. Es decir, vivienda, agua, desagüe, energía
y empleo.
Si observamos el entorno urbano de algunos distritos, notaremos que
cada día se abren zanjas, construyen reservorios, rompen calles, cambian medidores o
instalan desagües. Es decir, la ciudad está cambiando.
BIENESTAR
Cuando ocurren estos acontecimientos, sobre todo en zonas marginales,
es porque la ciudad está modernizándose. Lo vemos en el Callao, Ancón, Lurín o San
Juan de Lurigancho por citar algunos distritos.
Evidentemente, estos "aires de modernidad", que son un
derecho de los ciudadanos, producen bienestar social y, consecuentemente, personal. En
algunos casos los servicios se mejoran y en otros, simplemente se instalan por primera
vez, como es el caso del agua administrada por SEDAPAL.
Sobre este asunto, no se trata simplemente de "más agua para los
peruanos". Es algo más que eso. Este elemento que es esperanza de vida debe tener un
uso responsable por parte de los consumidores.
¿Para qué sirve el agua? La respuesta es obvia. Algunos dirán para
vivir. Otros, para producir. No faltará quien comente que es para la recreación (que
también es válido). No obstante estas respuestas, lo principal para una economía
emergente como la peruana, es "generar riqueza". En el sentido más lato de la
frase, la generación de riqueza empieza por comprender que el agua está sufriendo
perturbaciones en sus ciclos naturales por la acción del mismo hombre. Es necesario
adoptar las correcciones respectivas.
"Generar riqueza" es administrar racionalmente un servicio
básico que va desde el ahorro doméstico hasta su utilización en proyectos de
desarrollo. De ahí que el derroche del líquido elemento por instalaciones deterioradas,
representa no sólo un costo adicional para el usuario, sino la escasez en determinadas
zonas que aún carecen de agua.
Ahora que se están reemplazando y habilitando tuberías, medidores,
reservorios, pozos y plantas de tratamiento, es responsabilidad de todos racionalizar el
uso del agua. Debemos tomar conciencia que es un elemento vital para el desarrollo del
país. Sólo de esa manera aportaremos un granito de arena a la construcción del
bienestar social al que todos los peruanos aspiramos.
En conclusión, hay dos responsabilidades que deben ser asumidas por
usuarios y administradores. En el primer caso, tener un uso responsable del agua y en el
segundo, asegurar el normal abastecimiento por parte de la administración de SEDAPAL,
tarea que al parecer se está cumpliendo. (César Sánchez Martínez)