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PARA SER COMPETITIVO Y GLOBALIZADO
Usa la totalidad de tu capacidad
Por: Luis Felipe Calderón Moncloa (*)
Lo relevante de la llegada del nuevo milenio y del nuevo siglo es el significado
psicológico que tiene para los humanos el final de una era y el inicio de otra nueva.
Como sostenía Mircea Eliade, al comienzo de un nuevo período, los humanos
sentimos que estamos frente a un nuevo principio y solemos hacer una revisión de pasados
éxitos y errores, al tiempo de hacemos planes y propósitos de enmienda. |
LO QUE VIENE
Para el ejecutivo de avanzada esta nueva era que viene parece proponer grandes
desafíos y hasta atemorizantes. Tenemos por ejemplo, la corporaciones globalizadas,
especialmente a través de fusiones y adquisiciones; Mercados globalizados por la caída
de barreras al comercio;
Alianzas globales entre socios de diferentes latitudes; y Aceleración del
cambio tecnológico con períodos de obsolescencia del conocimiento cada vez más cortos.
Justamente esta realidad debe hacernos entender que lo realmente trascendente
para el ejecutivo es recapacitar sobre las habilidades que necesitaremos desarrollar para
mantenerse competente y competitivo.
VIEJA VISIÓN
Allá, en el Siglo XX se creyó que lo más importante que podíamos hacer para
que el ejecutivo estuviese preparado para su tarea gerencial, era proveerle de la
información y herramientas analíticas que lo hicieran capaz de comprender una situación
y pudiese elegir entre cursos de acción alternativos.
Una persona que sólo posea conocimientos y capacidad analítica podrá ser un
buen asesor o analista pero jamás un verdadero gerente, líder o estratega.
ESPECIALIZACIÓN
Como podemos derivar de la vieja teoría de la "especialización
interhemisférica" lo que sucede es que en Occidente hemos sobrevalorado las
competencias analíticas, numéricas, verbales y lineales, las que estarían asociadas con
el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro.
Sin embargo, sostiene también esta teoría, el hemisferio izquierdo es
particularmente incompetente cuando se trata de trabajar con información
multidimensional, señales tenues y no comprobables, con imágenes, con relaciones
interpersonales, etcétera. En otras palabras, el hemisferio izquierdo no puede manejar la
complejidad.
Por otro lado, también lo dice esta teoría, el hemisferio derecho de nuestro
cerebro tiene características cualitativamente diferentes: procesa imágenes y ritmos,
maneja lo no lineal, tiene capacidad holística (de totalidad) y maneja señales tenues y
no comprobables (intuición). A riesgo de sobresimplificar podríamos decir que el
hemisferio derecho es el que maneja la complejidad mientras que el izquierdo maneja el
orden y el análisis.
COMPLEJIDAD
¿Insinúa nuestro razonamiento previo que deberemos circunscribirnos a trabajar
con el hemisferio derecho y desdeñar las habilidades del izquierdo? Nada de eso. Lo que
estamos planteando es que, manteniendo e incrementando el nivel de desarrollo de nuestras
competencias analíticas, a lo que deberemos prestar particular atención es a poner las
habilidades provenientes del hemisferio derecho al comando de nuestra visión del mundo.
Como vimos antes, el mundo y, en particular, el mundo de los negocios se hacen
cada vez más complejos, con múltiples variables que considerar a un mismo tiempo, con
gentes de diversas culturas manejando una misma empresa, con productos de muchos orígenes
compitiendo por el mismo mercado, con incertidumbre y cambio permanente.
En este contexto, sólo poniendo las habilidades del hemisferio derecho al
mando, con el soporte analítico de las habilidades atribuidas al hemisferio izquierdo,
podremos navegar con perspectivas de éxito en un mar tan complicado como el del Siglo
XXI.
¿CÓMO HACERLO?
Lo que necesitamos darnos como valor agregado, para complementar nuestras
habilidades analíticas, es lo siguiente:
Desarrollo del pensamiento complejo: Contrariamente a la lógica implícita en
el viejo paradigma, para el nuevo milenio necesitaremos una capacidad para entender la
causalidad múltiple y recursiva; la inclusión de los opuestos y una alta tolerancia a la
ambigüedad y a la incertidumbre.
Desarrollo de la creatividad: La repetición de los viejos patrones de conducta
ya no es más adecuada para mantenerse competitivos. Deberemos saber crear nuevas
alternativas, estrategias y productos.
Inteligencia Intrapersonal e Interpersonal: El conocimiento de sí mismo y de
los demás es la base del manejo de las relaciones humanas y debe de dársele primera
prioridad.
Desarrollo de la habilidad para aprender a aprender: Aprender contenidos ya no
es suficiente. Las organizaciones y los individuos necesitarán desarrollar su capacidad
para aprender a aprender, es decir, para estarse actualizando permanentemente y estar
aprendiendo de todas las experiencias vividas.
Adquisición y reforzamiento de valores: Contrariamente a lo que algunos creen,
un mundo competitivo requiere del reforzamiento de valores y premia a quienes actúan de
acuerdo a ellos.
Finalmente, debemos reiterar que el desarrollo de este "otro" 50% no
significa la negación del previo 50%, significa la coordinación de ambos lados del
cerebro para tender, cada día, hacia el uso eficaz del 100% de nuestras capacidades
humanas.
(*) Profesor de ESAN.