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Edición Julio 2000      Revista Junio 2000

EL PERSONAJE

El camino de la excelencia

Escribe César Sánchez Martínez

El Perú es un país con tradición solidaria y competitiva. Desde el incanato, la minka se constituyó en una forma de vida, que con el transcurrir del tiempo, se fue fortaleciendo con los aporte de culturas foráneas, particularmente la europea.

El trabajo en equipo, la sana competencia y la preparación para alcanzar determinados objetivos que ahora se aplican en el campo empresarial y deportivo, son herencias culturales de nuestros ancestros. La competitividad global, la calidad total y la reingeniería, entre otras acepciones aplicables a la gestión empresarial o personal, tienen una estrecha relación con el deporte como actividad formativa.

En ese sentido, la experiencia de Ricardo Duarte, una de las glorias del básquebol peruano, es aleccionadora para el desarrollo empresarial o personal.

PREPARACIÓN

Muchas veces se destacan los triunfos o metas logradas, pero se deja de lado la parte más importante de esos sucesos que es el trabajo previo para alcanzar esos resultados. Hay otros valores válidos muy importantes para alcanzar determinadas metas.

Para Duarte, 25 años como jugador y 20 años en la selección nacional, el camino que tienen que recorrer los deportistas es duro y veces inaccesible, que sólo puede superado con mucho sacrificio y dedicación.

En la vida de las empresas o personas, la situación es similar. Las metas sólo se alcanzan con una adecuada preparación que implique tiempo, recursos, planificación y esfuerzo.

Duarte recuerda que algunos se preparaban "a la heroica". Es decir, gente que no teniendo los suficientes recursos económicos para desarrollar sus habilidades se las arreglaban para practicar las distintas disciplinas deportivas.

Habían estudiantes que en sus horas libres hacían el esfuerzo de practicar deporte o jóvenes que trabajaban en el día y practicaban en las noches. Por ejemplo, algunas voleibolistas, luego de sus prácticas, se transportaban hasta en dos ómnibuses para llegar a sus casas luego de practicar. El premio de ese esfuerzo fue haber sido sub campeonas mundiales y campeonas sudamericanas varias veces.

RESULTADOS

Siempre se vio al deporte como una actividad elitista de competencia, nunca como una actividad al beneficio de la sociedad, como revela el destacado basquebolista. "Se pondera los triunfos, las marcas, pero casi nunca su verdadera connotación como herramienta para formar buenos ciudadanos".

Si relacionamos esta experiencia con la actividad empresarial, probablemente ocurra lo mismo. A veces los resultados estadísticos son sólo los que importan en el mundo de los negocios. Se olvida que para alcanzar una buena facturación o el posicionamiento de un producto, hay un trabajo previo de equipo, que empezó meses o años anteriores con una adecuada planificación. Los campeonatos no se ganan con un trofeo, se ganan en cada partido, con una estrategia y técnica distinta.

TRABAJO EN EQUIPO

Cuando se practica el deporte como una disciplina se aprende trabajar en equipo. Para desarrollarlo hay un trabajo de lealtad, disciplina y esfuerzo. Como bien diferencia Duarte, está el deporte formativo y el deporte como recreación. Este último "es simplemente eventual, surge en cualquier momento pero no implica mayores metas. El otro deporte de disciplina implica sacrificio, planificación, competencia, y eso va formando a las personas".

¿Por qué eso no ocurre en la actualidad? "Lo que ocurre es que siempre somos inmediatistas. Trabajamos para el corto plazo. Somos productos del esfuerzo personal y no producto de un sistema. Eso se puede ver en el tenis y voleibol, donde los deportistas no son producto de un sistema, sino del esfuerzo personal", responde el atleta.

En el campo empresarial también ocurre lo mismo. El trabajo en equipo es indispensable para alcanzar determinadas metas. Todos trabajan y todos se benefician. Trabajar en equipo también implica tener visión, como se tuvo en la época del Tahuantinsuyo. Es mirar más allá de lo acostumbrado. Pero todo ello debe estar acompañados de valores y principios.

El Ama Sua, Ama Llulla y Ama Quella (No sean ladrón, no seas mentiroso y no seas ocioso) no solamente fueron los valores que rigieron en el incanato, sino también fue una filosofía de vida que hasta ahora trasciende en las comunidades rurales del Perú.

POR EL HONOR

En el campo deportivo, las competencias fueron al principio "ad-honoren". Es decir, se jugaba por el honor, no por dinero, a excepción del fútbol que siempre fue rentable por ser un deporte masivo con auspiciadores. Y el honor siempre fue ganar.

"Cuando se logra un récord de 100 metros se destaca el triunfo. Son pocos los que detienen a pensar que obtener esos 9 segundos no se hizo de la noche a la mañana. El triunfo estuvo desde hace dos o tres años atrás cuando el atleta estuvo preparándose. Tuvo que dejar de lado reuniones sociales y una serie de cosas. Eso es lo que se debe destacar, porque al final los 9 segundos son una consecuencia del esfuerzo".

Así como los deportistas tienen metas propias, también las empresas tienen las suyas. Si bien la naturaleza de un negocio es el lucro, "jugar por el honor", puede traducirse en tiempos modernos en ofrecer al cliente o usuario el mejor servicio. Esos valores ya están en nosotros, sólo es cuestión de desarrollarlos al máximo.

INTEGRIDAD

Duarte, se convence cada día que esos valores pueden "sembrarse" en la niños y jóvenes que son el futuro del país. "En mis viajes por provincias, redescubro el valor del deporte. Por ejemplo, los Juego Deportivos Escolares Nacionales (JDEN) es una clara demostración que el Estado y la empresa privada sí pueden trabajar de manera conjunta", reflexiona.

Efectivamente, con el apoyo de la Fundación Telefónica, en 1999 cerca de seis millones de estudiantes unos 40,000 centros educativos participaron en los JDEN, de los cuales aproximadamente tres millones se vistieron de corto. Este año, esa cantidad es mayor. Están surgiendo nuevos deportistas que probablemente se perderían si no fueran apoyados por la empresa privada. Además, el deporte aleja a los jóvenes de lacras sociales como las drogas, el alcoholismo y la delincuencia.

Con el apoyo de la empresa privada, el Estado puede hacer posible que muchos jóvenes hagan realidad su sueño: Ser mejores peruanos, en base a esos principios y valores que nuestra sociedad las tiene en cada persona.