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Edición Julio 2000         Revista Junio 2000    

EDITORIAL

Sin reglas estables, no hay confianza

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Con la solvencia de sus 112 años de vigencia en el quehacer nacional, la Cámara de  Comercio de Lima, decana de los gremios empresariales del país, se ve en la actual coyuntura en la imperiosa necesidad de formular algunos señalamientos puntuales.

  • Nos parece un despropósito por decir lo menos, el hecho de que en medio de la actual crisis política y faltando pocos días para que se instale el nuevo Congreso de la República, el Ejecutivo haya forzado la aprobación de proyectos que alteran las reglas de juego en la economía, suscitando la natural desconfianza de los agentes productivos, en especial de los inversionistas.

Con la modificación de las normas de estabilidad tributaria para el sector minero donde se concentra un importante porcentaje de la inversión extranjera, lo que el gobierno está propiciando es la agudización de la inestabilidad, colocando al país en una difícil encrucijada.

  • Lo que en todo caso el aparato productivo esperaba y espera del gobierno, son señales claras y medidas concretas para detener la descapitalización de las empresas y consecuentemente la pérdida de más fuentes de trabajo. Además de medidas concretas para reflotar las empresas viables, ello pasa por la urgente eliminación de los sobrecostos. A la fecha hay más de 5,000 empresas en dificultades, lo que se refleja en el 12% de morosidad bancaria.
  • Las reformas están paralizadas. La privatización se ha detenido y las concesiones no se inician, en tanto que últimas medidas como la transferencia de las acciones de Electroperú (léase Mantaro) al Fondo Nacional de Ahorro Público, para incrementar la pensión a los jubilados (operación, además, de dudoso rendimiento puesto que las acciones son inversiones de renta variable), constituyen un peligroso retorno a prácticas estatistas que tan funestas consecuencias ocasionaron al país en el pasado.
  • La Cámara de Comercio de Lima observa de igual modo con preocupación que las iniciativas para el diálogo se circunscriban hasta el momento sólo a temas políticos, soslayando los aspectos económicos de crucial interés por la recesión. Un diálogo productivo y útil debe incorporar a los agentes económicos que son los que, al fin y al cabo, generan la riqueza que a los políticos corresponde redistribuir con equidad para asegurar la estabilidad democrática y la paz social.
  • En consecuencia, los empresarios esperamos que al asumir su tercer mandato, el 28 de julio próximo, el Presidente de la República anuncie con meridiana claridad los lineamientos económicos, políticos y jurídicos con que conducirá el país en los próximos 5 años y asegure que en el mediano plazo las reglas serán claras, estables, coherentes y viables para todos.

Sólo así será posible que los agentes económicos y las instituciones que conforman la sociedad civil, se proyecten con seguridad en el tiempo restableciendo así la credibilidad y confianza indispensables para atraer las inversiones destinadas a la generación de empleos.

Ing. Samuel Gleiser Katz

Presidente de la Cámara de Comercio de Lima.