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EDITORIAL
Sin reglas estables, no hay confianza
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Con la solvencia de sus 112
años de vigencia en el quehacer nacional, la Cámara de Comercio de Lima, decana de
los gremios empresariales del país, se ve en la actual coyuntura en la imperiosa
necesidad de formular algunos señalamientos puntuales.
- Nos parece un despropósito por decir lo menos, el hecho de que en medio de la actual
crisis política y faltando pocos días para que se instale el nuevo Congreso de la
República, el Ejecutivo haya forzado la aprobación de proyectos que alteran las reglas
de juego en la economía, suscitando la natural desconfianza de los agentes productivos,
en especial de los inversionistas.
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Con la modificación de las normas de estabilidad
tributaria para el sector minero donde se concentra un importante porcentaje de la
inversión extranjera, lo que el gobierno está propiciando es la agudización de la
inestabilidad, colocando al país en una difícil encrucijada.
- Lo que en todo caso el aparato productivo esperaba y espera del gobierno, son señales
claras y medidas concretas para detener la descapitalización de las empresas y
consecuentemente la pérdida de más fuentes de trabajo. Además de medidas concretas para
reflotar las empresas viables, ello pasa por la urgente eliminación de los sobrecostos. A
la fecha hay más de 5,000 empresas en dificultades, lo que se refleja en el 12% de
morosidad bancaria.
- Las reformas están paralizadas. La privatización se ha detenido y las concesiones no
se inician, en tanto que últimas medidas como la transferencia de las acciones de
Electroperú (léase Mantaro) al Fondo Nacional de Ahorro Público, para incrementar la
pensión a los jubilados (operación, además, de dudoso rendimiento puesto que las
acciones son inversiones de renta variable), constituyen un peligroso retorno a prácticas
estatistas que tan funestas consecuencias ocasionaron al país en el pasado.
- La Cámara de Comercio de Lima observa de igual modo con preocupación que las
iniciativas para el diálogo se circunscriban hasta el momento sólo a temas políticos,
soslayando los aspectos económicos de crucial interés por la recesión. Un diálogo
productivo y útil debe incorporar a los agentes económicos que son los que, al fin y al
cabo, generan la riqueza que a los políticos corresponde redistribuir con equidad para
asegurar la estabilidad democrática y la paz social.
- En consecuencia, los empresarios esperamos que al asumir su tercer mandato, el 28 de
julio próximo, el Presidente de la República anuncie con meridiana claridad los
lineamientos económicos, políticos y jurídicos con que conducirá el país en los
próximos 5 años y asegure que en el mediano plazo las reglas serán claras, estables,
coherentes y viables para todos.
Sólo así será posible que los agentes económicos y las
instituciones que conforman la sociedad civil, se proyecten con seguridad en el tiempo
restableciendo así la credibilidad y confianza indispensables para atraer las inversiones
destinadas a la generación de empleos.
Ing. Samuel Gleiser Katz
Presidente de la Cámara de Comercio de Lima. |
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