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Edición Julio 2000      Revista Junio 2000

ECONOMIA

Competencia y Saneamiento Empresarial

Cuando hablamos de políticas de competencia, no sólo nos referimos a las "normas" que regulan el mercado y que éste sea viable sin injerencia o influencia de ningún tipo, sino también a aquellas que deben facilitar que los agentes productivos participen sin ligadura alguna.

Es decir, debe hacer una leal y honesta competencia por parte de cada uno de los protagonistas.

En ese sentido, cuando una empresa por diversas razones acude al INDECOPI o cualquiera de las ODI para acogerse al Programa de Saneamiento Empresarial, está participando del libre juego que la competencia impone.

Si bien, las empresas - que en muchos de los casos se descapitalizan por cargas tributarias o mala gestión administrativa -, buscan mecanismos transitorios para refinanciar sus pasivos, es importante reconocer que esta iniciativa significa que están dispuestas a seguir en carrera con reglas de juego claras.

De la misma manera como se sanciona el dumping, contrabando o actitudes desleales, también debe destacarse el hecho de reconocer que se necesita ayuda para seguir adelante. Es como cuando una persona está enferma. Se acude al médico para curar la enfermedad y no para morirse en el hospital. El médico es el especialista en curar la enfermedad.

De igual forma, el Programa de Saneamiento Empresarial (una especie de "hospital") ofrece a la empresa ("el paciente") la posibilidad de recuperarse mediante una Junta de Acreedores ("una junta de médicos"), quienes analizando la situación aprueban o desaprueban los planes de saneamiento.

Ya en el caso que la Junta de Acreedores apruebe el respectivo plan de reestructuración, las empresas tienen nuevamente la oportunidad de estar en el mercado gozando de los beneficios que las políticas de competencia les ofrece.

Sin embargo, consideramos que uno de los temas que debe trabajarse un poco más es el referido al Programa de Saneamiento Empresarial. Es necesario promover la idea que una empresa que se acoge al programa, es porque necesita ayuda y no porque no encuentra solución y esté camino a cerrar sus puertas.

Es conocido que cuando una empresa busca transitoriamente el respaldo de sus acreedores, automáticamente los bancos le cierran las puertas, considerándola sujeto de alto riesgo o no apta para operaciones crediticias.

Probablemente sea así, no por algo los bancos ocupan el 62 % de las presidencias de las Junta de Acreedores, pero una empresa en saneamiento no necesariamente debe ser vista como una empresa quebrada.

Reconocemos el esfuerzo casi solitario del INDECOPI. Entendemos también que se trata de una "cultura empresarial". Pero es ahí donde se debe trabajar con más ahínco. ¿Quiénes? Aquellos que tienen la responsabilidad de fomentar políticas de competencia estables, sólidas y transparentes para todos.

El Estado y el sector privado deben trabajar juntos. Éste último grupo ya está demostrando que sí es posible armonizar ideas en bien el Perú y sus empresas. (César Sánchez).