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Cámara de Comercio de Lima

 

Casos de trabajo infantil

Por Francisco Verdera V. (*)

Como hemos escrito en anteriores artículos, el trabajo infantil se expande en las áreas urbanas como parte del crecimiento del sector informal. Se puede afirmar que no hay casos de empleadores del sector empresarial formal que contraten a niños trabajadores. Veamos dos ejemplo de trabajo infantil.

LADRILLERAS

En la zona de Huachipa, en San Juan de Lurigancho, se asientan las ladrilleras donde familias enteras producen diariamente entre 1,000 y 1,500 ladrillos cada una. Trabajan a destajo recibiendo de S/. 20.00 a S/. 25.00 por cada millar de ladrillos. Como ese trabajo es realizado por familias, los niños y adolescentes participan en el proceso productivo.

En 1996 se estimaba que había 1,000 niños trabajando en las ladrilleras de la zona, pero agrupándolos con los adolescentes superaban los 3,000 entre 5 y 17 años de edad. Los niños apoyan a sus padres sin percibir remuneración alguna.

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El circuito económico de las ladrilleras comprende a las familias (y a niños) que trabajan en ellas, los contratistas, los propietarios de los predios y los dueños de los hornos ladrilleros, todos con responsabilidad la contratación indirecta de los niños. También las autoridades municipales tienen responsabilidad porque no hacen cumplir la normatividad jurídica que rige para las ladrilleras.

MINERÍA AURÍFERA

Este tipo de actividad minera se realiza en cinco regiones del país: Nasca-Ocoña en Ica, Madre de Dios, Ananea y Lampa en Puno, y Pataz en La Libertad. También se están extendiéndose hacia Cajamarca (Chinchipe), Apurímac (Andahuaylas) y Cusco.

Según datos del Ministerio de Energía y Minas, el porcentaje de producción de oro en la minería informal, incluyendo los lavaderos de Madre de Dios, llegó a representar el 64 % de la producción nacional en 1992, siendo en 1997 el 30 %. Este descenso relativo se debe a la producción de oro de Yanacocha, en virtud que la producción nacional informal se mantiene cerca de 23 TM al año.

Solamente en la zona de Nasca-Ocoña hay más de 60 campamentos informales de extracción minera. Cada una tiene un promedio de 300 familias y un alto índice de niños que se dedican a esa labor.

Por ejemplo, la mina Santa Filomena en Lucanas, Ayacucho, el campamento agrupa a alrededor de 500 familias mineras con aproximadamente 400 niños que se dedican a la extracción informal de oro. Los niños desde muy pequeños (4 años de edad) acompañan a sus padres y hermanos mayores para escarbar el mineral entre los desmontes en las faldas de los cerros por largas horas. Cuando los niños cumplen los 10 ó 12 años, dependiendo de su fortaleza física y las necesidades de cada familia, ingresan al socavón a más de 200 metros de profundidad como mineras artesanos.

El trabajo de los menores en la mina es igual a la de un adulto, permaneciendo de una o dos horas en las minas para recoger unos 40 o más kilogramos de carga que trasladarán a la superficie en una recorrido que puede durar una hora y media. Los mineros artesanales tienen un convenio con la mina de oro "La Gringa". Este trabajo es la base de la economía familiar de la comunidad.

 

(*) Consultor de la OIT y docente de la PUCP.