GESTION

GLOBALIZACIÓN ES UNA REALIDAD Y NO UNA OPCIÓN

Competencia será entre cadenas

 Por Roberto Bull (*)

 Innovar o perecer puede parecer una disyuntiva demasiado dramática; pero, como mínimo, puede aseverarse que aquellas empresas que no se adapten a la nueva realidad se estancarán. Recientemente el director ejecutivo de una cámara latinoamericana importante escribió comentando lo siguiente, "Los procesos de globalización y liberalización económicas han cambiado el papel que deben jugar los gremios empresariales. Sin embargo, estos cambios no son fáciles de realizar. Encontramos que muchos empresarios son reacios a los cambios".

La realidad es que casi siempre las personas, y consecuentemente las empresas que ellos dirigen, tienen miedo al cambio. Esto es normal, pero hoy los cambios están llegando de forma más rápida, con mayor frecuencia, y con más impacto. La velocidad del cambio se está acelerando. Por ejemplo, llevó 13 años para que hubiera 50 millones de hogares con televisión en el mundo, el Internet tomó sólo cinco años para llegar a este número.

La globalización es una realidad y no una opción. La competencia es cada día más severa, con el "grande volviéndose aún más grande, adquiriendo o suprimiendo a sus competidores". Según el Herald Tribune, la reciente unión entre las dos mayores empresas supermercadistas francesas, Carrefour y Promodès, se realizó básicamente como un arma de contraataque a la eminente entrada de Wal*Mart en sus mercados.

Esta unión tendrá repercusiones en Latinoamérica donde estas empresas ya tienen una fuerte presencia en Brasil, Argentina, Colombia, Uruguay y con miras de expansión a México y Chile, después para otros países. La consolidación del sector minorista ha llegado a América Latina y esta consolidación impactará no sólo al sector, sino también a los proveedores de productos y servicios, y a los consumidores.

Los empresarios están enfrentándose cada día más con el conflicto del mercado local en una economía globalizada. El reto es cómo cambiar de pensar localmente para actuar globalmente. Hay que anticipar los desafíos con iniciativa, innovación, creatividad y desarrollo del espíritu emprendedor. Tenemos que reconocer que no todos tendrán éxito y algunas empresas deberán buscar otros rumbos. Aquella vieja bodega de la esquina que vendía fiado, probablemente no podrá sobrevivir. Pero usando creatividad, iniciativa y buscando nuevas formas de atender a sus clientes es posible que encuentre maneras no sólo de sobrevivir sino incluso de prosperar y crecer.

En el nuevo milenio la competencia será entre las cadenas de abastecimiento, y no entre las compañías individuales. Esto requiere que las firmas busquen alianzas estratégicas tanto con sus proveedores de productos y servicios como con sus clientes.

La eficiencia, reducción de costos, y los niveles de servicio al cliente determinarán cuáles empresas tendrán éxito. Las principales claves para las empresas que pretendan triunfar en el mercado global será poseer una dirección estratégica clara y realista que incluya sus objetivos de mercadeo y ventas, adopción de la informática no sólo para el comercio sino también para la comunicación electrónica, y una eficiente gerencia de su cadena de abastecimiento, entre otros. El tiempo es innovación perpetua, un sinónimo para la creatividad continua. Muchos tendrán nostalgia de las viejas maneras, pero para triunfar hay que ser creativo e innovar.

 

 

(*) Presidente de FESPA, Miami.

Foundation for Entrepreneurship and Strategic Partnering in the Americas.