EDUCACIÓN EMPRESARIAL
El aprendizaje organizacional como ventaja competitiva
Augusto Pérez-Rosas Cáceres (*)
Desde que Peter Senge en su libro "La quinta disciplina" (1992) precisara el concepto de organizaciones inteligentes abiertas al aprendizaje, mucho se ha hablado en estos años de las "organizaciones aprendientes". Pero tengo la impresión de que aún no se ha llegado a entender la real importancia y su auténtica aplicación en el mundo de los negocios.
Luego, Senge en su nuevo libro "La quinta disciplina en la práctica como construir una organización inteligente" (1995) y Gephar y otros (1996) en el libro "Learning organizations come alive" mostraron las ventajas del cambio organizacional que realizan las organizaciones empresariales aprendientes.
En una sociedad impulsada por la información, los conocimientos y el capital intelectual, las empresas y las instituciones en general sienten la necesidad de ser ágiles, flexibles, dispuestas y capaces de realizar cambios en respuesta a las condiciones de la globalización para ganar y mantener la competitividad.
En otras palabras ciertas organizaciones se están transformando en organizaciones aprendientes, es decir, organizaciones inteligentes abiertas al aprendizaje cuyos rasgos esenciales son los siguientes: cultura de aprendizaje, aprendizaje contínuo a nivel de sistemas, generación y traspaso de conocimientos, pensamiento sistemático, dominio personal, modelos mentales, visiones compartidas y aprendizaje en equipo.
Y...¿ Qué es una organización aprendiente? Para Isabel Rimanóczy, gerente regional de Leadership in International Management, " la primera distinción que debemos efectuar es entre capacitación y aprendizaje. Así como implementar un programa de capacitación no garantiza que se produzca un real aprendizaje en los participantes tampoco tener un departamento de capacitación, presupuesto y programas de entrenamiento significa ser una organización que aprende. Se trata de algo diferente y mucho más.
Rimanóczy precisa que ser una organización que aprende es una actitud y un estilo de vida, y resulta de haber comprendido que la ventaja competitiva ya no se encuentra solamente en la superioridad de un producto, en la excelencia de un servicio, en el desarrollo tecnológico o en la trayectoria. Si bien estas pueden constituir "ventajas competitivas" en determinado momento, la organización como tal excede el producto y para mantenerse rentable debe ocuparse continuamente de su superación. La filosofía del aprendizaje organizacional está presente en cada decisión y en cada proceso e involucra el talento y las competencias de todas las personas que integren la empresa.
Muchas organizaciones están integradas por gente muy hábil, muy capaces pero su talento no se aprovecha. Para que las personas desplieguen al máximo su potencial intelectual se requiere primero que los directivos, gerentes y ejecutivos lideren en los hechos la cultura de aprendizaje y posean un estilo de dirección que genere un clima propicio para que la suma de los talentos individuales se convierta en un gran talento organizacional.
(*) Director Fundador del Instituto de Desarrollo Intelectual.