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AGENDA PENDIENTE PARA EL 2000

Turismo en el Perú

 Informe elaborado por Víctor Hugo Llacza Gomero

Carlos Gonzales García

Carmen Anaya Valer

 ¡Sí hay habitaciones disponibles, señor!

Desde que un buen día, Lima comenzó a ser invadida por hoteles de primera categoría, el fenómeno parece ser imparable. El reciente ingreso de la prestigiosa cadena de hoteles Marriott en el mercado peruano, así lo demuestra.

Frente a esta multiplicación de hoteles "5 estrellas", la pregunta es obvia. ¿Nuestra capital tiene la suficiente demanda para asegurar una mayor clientela? La respuesta es contundente. ¡No!

El Perú no tiene la capacidad necesaria para cubrir la oferta hotelera que actualmente registra un nivel de ocupabilidad entre 40 % y 50 %. Esta situación genera un mayor problema en la capital, donde se realizaron las mayores inversiones en infraestructura hotelera.

El presidente de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), Carlos Zúñiga, refirió que en los últimos cuatro años se invirtió en el sector hotelero del país un total de US$ 500 millones, de los cuales US$ 350 millones se destinaron a Lima.

Toda una promesa de inversión, más aun cuando se recuerda que antes en el país las habitaciones de los hoteles de cuatro y cinco estrellas sumaban 2,800. Hoy esos mismos espacios ascienden a 5,600 de acuerdo a la información proporcionada por el presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes y Afines (Ahora), Leopoldo Braccale Delgado.

Si bien estas cifras podrían considerarse un buen augurio y quizá llevarnos a pensar que vivimos en una ciudad por demás cosmopolita, son otros los números que nos devuelven a la cruda realidad.

De un total de 941,558 llegadas internacionales registradas entre diciembre de 1998 y noviembre de 1999, tan sólo un 40% o 50% de ellas son turistas, un porcentaje desconocido - aunque se sabe que no es muy alto- son hombres de negocios. El resto son peruanos que entran y salen del país por cuestiones de negocios, estudios o turismo.

Por lo tanto, pensar que los más de 900,000 visitantes que llegaron al Perú en el último año serán los posibles clientes de los hoteles resulta una utopía. Peor, si se considera que los turistas promedio que llegan al país prefieren hoteles de menor categoría por cuestión de costos y si se quedan en Lima será por uno o dos días. El interés real se encuentra en Cusco o la Amazonía. Cualquier lugar fuera de Lima es más atractivo para ellos.

Entonces, ¿cuáles fueron los motivos para construir varios hoteles de primera categoría en el país y sobre todo en Lima? Según Braccale, los inversionistas de estos hoteles cometieron una equivocación en la medida que se duplicó la oferta pero no ocurrió lo mismo con la demanda.

En suma: la torta es muy pequeña para tantos comensales. Los resultados están a la vista: en 1996 el índice de ocupabilidad de los hoteles peruanos bordeaba el 100% o llegaba hasta dicho porcentaje. Hoy, a inicios del 2000 este indicador se encuentra, como ya se mencionó, entre 40% y 50%. Y en un año promedio este porcentaje es contundente: no se pasa de un 40% de ocupación en los establecimientos hoteleros peruanos.

ESTRATEGIAS

Los problemas que todo esto supone para los hoteleros no resultan muy grandes para los que se ubican en provincias o en ciudades muy turísticas como Cusco, Nazca, Arequipa o Iquitos. Después de todo, este tipo de hospedaje se creó para los turistas que llegan por esas zonas. Incluso los hoteles de tres estrellas en Lima tienen asegurada su demanda.

La mayor dificultad radica en los hoteles limeños que, si bien en principio fueron creados en la línea de primera categoría para los empresarios y ejecutivos que comenzaban a poblar esta ciudad una vez reinsertado el país y abierta la economía peruana, hoy deben mirar –no sin recelo- a los turistas como una alternativa de clientes y por eso es que recién muchos de estos hoteles de cinco estrellas inician programas o campañas para vincularse con agencias de viaje que puedan suministrarle otra vía de demanda.

Los hoteles de cuatro y cinco estrellas –incluyendo los denominados Apart Hotel- de nuestra capital, empiezan a mostrar nuevas opciones y sus principales ejecutivos no dudan en iniciar promociones para captar clientes.

Frente a la inevitable crisis que significa el no tener demanda, los hoteles de primera categoría de Lima resultan hoy una fuente de creatividad. La gerente general del Apart Hotel El Golf Los Incas, María Adela Benavides, reconoce que la situación es difícil pero considera que su propuesta hotelera es una respuesta a determinado nicho del mercado.

Para ella, la ubicación del hotel es la alternativa que ofrecen a los empresarios que viven en la zona de La Molina, Surco, San Borja, Ate Vitarte, porque cuando ellos reciben a sus invitados del exterior prefieren situarlos muy cerca de sus oficinas o viviendas, de modo que no tengan que movilizarse a Miraflores o San Isidro.

Esa es una forma rápida de cubrir una determinada demanda. Pero hay otras. Para el mencionado hotel es importante también la realización de eventos, es decir congresos, directorios, reuniones de empresas, de ejecutivos y hasta de señoras que van a tomar el té. Organizar una parrillada los fines de semana para atraer a clientes hacia su restaurante es otra opción.

El hotel tiene espacio para cada una de estas demandas. ¿Quiere realizar su directorio en una zona tranquila y lejos del bullicio de la ciudad? Este hotel es una buena alternativa, como lo puede ser el Miraflores Park Plaza si prefiere la brisa marina. Hay para todos los gustos.

En tanto, el gerente general del Apart Hotel El Pilar, Bartolomé Campaña, sostuvo que ante un índice de ocupabilidad de 55% en el sector corporativo –es decir entre ejecutivos y empresarios- se tiene que mirar a los turistas como una alternativa que cubra el restante porcentaje. En tal sentido, su propuesta incluye una ubicación céntrica sin ser agobiante, un hotel con las comodidades suficientes que permita a los turistas de esta ciudad contar hasta con una pequeña cocina que les facilite la alimentación. Campaña no deja de lado tampoco los eventos, de modo que tiene en el hotel una gama de salones.

Cada uno tiene su propuesta, lo que demuestra, como afirmó Braccale Delgado, una actitud positiva frente a una situación difícil. Las inversiones están hechas y un hotel que no funciona no "puede convertirse en un hospital de la noche a la mañana", según señaló el presidente de los hoteleros.

El sector hotelero está montado en un caballo y lo único que tiene que hacer es seguir con la carrera. Sólo aquellos capaces de innovar y competir llegarán a la meta.

 

AGENCIAS ESPERAN REGLAMENTACIÓN PARA SEGUIR OPERANDO

Un boleto para sobrevivir

 

A pesar que el año pasado se superó la meta de recibir 900,000 turistas, aún falta mucho por desarrollar esta industria generadora de divisas y puestos de trabajo.

En este sector, las agencias de viajes juegan un importante rol porque promueven las ofertas de los diferentes destinos nacionales orientadas a beneficiar nuestro turismo receptivo e interno. Según datos del MITINCI hay en promedio 1,4000 agencias de viajes en todo el país.

Si bien, los feriados-puentes motivaron a las agencias ofertar diferentes paquetes promocionales para captar una mayor demanda de servicios en épocas de temporadas bajas, no fue un gran beneficio para los operadores, porque los usuarios determinaron los circuitos turísticos por su cuenta. En otros casos, los peruanos dieron prioridad a gastos básicos antes que a realizar viajes.

En cuanto al turismo receptivo que fue afectado por la subversión en los últimos años se notó una recuperación alentadora. Mediante la promoción de folletos, revistas, periódicos, entre otros, un mayor número de turistas recurrieron a algunas agencias instaladas en el exterior con el afán de visitar el Perú.

En un mercado complejo en el que el Perú compite no solamente con sus vecinos más cercanos, sino con distintos destinos lejanos y exóticos. Según el viceministro de Turismo, Miguel Gamarra, se estima que a finales del 2000 el turismo receptivo representará ingresos por US$ 1,200 millones.

PROBLEMÁTICA

Con el ingreso de nuevas aerolíneas, también aumentó el tráfico migratorio, pero las agencias todavía tienen un problema de carácter reglamentario. La ley para el desarrollo de esta actividad no tiene su reglamentación. A la fecha las agencias no saben con que normatividad actuar.

Mientras las empresas formales deben pagar su impuesto de 18 %, las informales no lo hacen, según refiere el presidente de la Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno, Manuel Bryce Moncloa.

Asimismo, el año pasado se registró el cierre del 30 % del total de las agencias de viajes en todo el país, debido principalmente a la imposibilidad de asumir la carta fianza ante el MITINCI. Hay que tomar en cuenta que ésta es la única actividad económica que tiene como requisito presentar una carta fianza. "Este es uno de los factores neurálgicos y delicado que se ha dado con los agentes de viajes el año pasado, tanto es así que se ha incrementado el cierre de diferentes agencias producidos por la crisis económica y afectados por la dificultad de presentar una carta fianza", enfatizó Dante Valenzuela, presidente de la Asociación Peruana de Agencias de Viajes y de Turismo".

Las diferentes agencias de viajes miran con optimismo el presente año. Se estima un crecimiento de 18% y se espera la aprobación de la reglamentación de la Ley para el desarrollo de la actividad turística.


CASINOS QUE APUESTAN AL DESARROLLO

No es cosa de juego

Quitarle a los juegos de azar la equivocada imagen de ser un negocio que atenta contra las buenas costumbres, no es una tarea fácil. No obstante, dicha industria del entretenimiento en el Perú busca consolidarse, previa adecuación a las normas vigentes, como un potencial instrumento de desarrollo económico.

Debido a la actual legislación, los casinos y salas de juego están atravesando por una reestructuración como parte del proceso de reordenamiento de la industria. Atrás quedaron los años en que los peruanos, amantes del riesgo que les podían ofrecer los naipes, dados y ruletas, sin olvidar por supuesto a las máquinas tragamonedas, los convirtieran en un "boom" a inicios de la presente década.

Hoy, aunque se aprecia cierta rotación de clientes y, en consecuencia, un estancamiento en el mercado, los empresarios que manejan estos juegos conservan buenas perspectivas para el futuro.

Uno de ellos es Julio Guerrero, director de Ventas y Mercadeo del casino del Sheraton Lima, quien considera que estos servicios representan una gran inversión de esfuerzos que nada tienen que envidiar a sus similares de la región.

"No somos el niño chico de Latinoamérica –enfatiza Guerrero-, somos una industria que está tomando su tiempo para convertirse en algo maduro. Pensemos en Las Vegas: ¿Cuántas décadas le tomó para llegar a ser lo que es ahora?"

 

FUENTE DE EMPLEO

Algo que conviene anotar es que en el Perú, los casinos y salas de juego se caracterizan por ofrecer un servicio complementario (que incluye bocaditos, cigarros, bebidas, comidas y taxis), lo cual los convierte en algo muy peculiar en el mundo.

 

Cristina Sierralta, gerente general de la Sociedad Nacional de Juegos de Azar, destaca que las enormes inversiones no sólo en infraestructura sino también en personal, les permitieron convertirse en una importante fuente de empleo directo e indirecto.

No está de más decir que si uno revisa las secciones de empleo de los diarios, se da con la sorpresa que una de las posiciones más demandadas es la que agrupa a los supervisores de mesa, técnicos tragamonedas, "dealers" o "croupiers", abogados versados en juegos, inspectores de juego, impulsadoras, degustadoras, azafatas, anfitrionas, cajeras, especialistas en sistemas de vigilancia y vídeos, personal de seguridad externo e interno, vendedores, etc.

 

APORTE AL FISCO

Al margen de la innumerable cantidad de loterías y bingos que hay en el país, en Lima funcionan legalmente seis casinos y se calcula que operan unas 18 mil máquinas tragamonedas, de las cuales el 80 % se concentran en la capital.

De acuerdo con la Ley N° 27153, publicada el 9 de julio de 1999, se establece claramente que todo explotador de juegos de casinos o máquinas tragamonedas está obligado a pagar un impuesto especial, que es una tasa de 20% gravada a las ganancias brutas de la actividad.

"En muchos países, el juego ha servido como instrumento de desarrollo económico, por lo que ha merecido un interés particular el desarrollo de una política tributaria específica en torno a dicho sector", sostiene el Dr. Carlos Fonseca, asesor de la Dirección Ejecutiva de Juegos de Casinos y Máquinas Tragamonedas del MITINCI.

Según refiere el experto, dicha tasa está por debajo de los estándares de otros países como Alemania (que llega al 93%), Francia (80%), Austria (60%), República Checa (50%), Dinamarca (45%), Bélgica (44%) y Polonia (40%).

Como todo sector, la industria de juegos de azar no es ajena al problema de la informalidad. En ese sentido, muchas empresas han estado operando en el mercado sin pagar impuestos gracias a la obtención de acciones de amparo, creándose un tratamiento discriminatorio respecto de aquellas empresas formales que sí cumplían con sus obligaciones tributarias y demás exigencias legales.

Fonseca afirma que la recaudación, sólo en casinos en 1998, fue de aproximadamente US$ 4 millones, pero se calcula que para el año 2000 se estarían alcanzado los US$ 6 millones.

 

OFERTA TURÍSTICA

Carlos Fonseca, quien también es miembro de la International Association of Gaming Attorneys, coincide como muchos expertos, en que tanto los casinos como las salas de juego deben ser considerados como parte de la oferta turística del país.

Al respecto la actual legislación, con el objetivo de desarrollar los juegos de azar bajo condiciones mínimas de calidad, exige, entre otras disposiciones, que la explotación de estos negocios, sólo puede realizarse en hoteles de 4 ó 5 estrellas y en restaurantes 5 tenedores.

En cuanto a las máquinas tragamonedas, se determina que su utilización depende de aquellos lugares autorizados para la explotación de juegos de casino, así como en hoteles de 3 estrellas si la sala es operada en una provincia distinta a las de Lima y el Callao.

En breve, la Dirección Nacional de Turismo, como autoridad competente en esta materia, expedirá los reglamentos que serán de cumplimiento obligatorio para los operadores y los usuarios.

Según nos informaron, estas nuevas disposiciones contendrán los estándares mínimos uniformes que garantizarán la transparencia, imparcialidad y seguridad en la conducción de los juegos que usualmente se explotan como son la Ruleta, Black Jack, Póker Caribeño, Punto y Banca, entre otros.

Si se tiene en cuenta esta regulación, la imagen de limpieza de esta industria y el consecuente beneficio de sus operadores, jugadores, sociedad y Estado, estará de por sí garantizado.

 

 

SECTOR REQUIERE SUPERVISIÓN URGENTE

Cuando la informalidad mata

 

Para los empresarios dedicados al transporte interprovincial la historia no tiene cuando acabar. La informalidad, que se constituye en su problema de fondo, continúa minando al sector sin contar con el debido apoyo de las autoridades competentes.

En el ámbito nacional se calcula que la informalidad oscila entre 70 % y 80 %, originando que empresas formales como Ormeño, Cruz del Sur y Civa, pierdan diariamente el 50 % de sus ingresos.

Las palabras de Luis Miguel Ciccia, director gerente de esta última compañía, no pueden ser más elocuentes: "¡Qué fácil es ser informal! Basta con ir a Fiori, cono norte de Lima, para ver la cantidad de buses que ofrecen a los pasajeros precios predatorios para el sector. Se trata de un lugar, donde no los fastidia ni la SUNAT, ni el Ministerio de Transportes, ni el de Trabajo, ni el INDECOPI."

¿IGUALDAD DE CONDICIONES?

Ciccia considera que los empresarios dedicados al transporte terrestre, a diferencia de los que se ocupan del traslado marítimo o aéreo, invierten fuertes cantidades en la construcción de terminales. Según refiere debe ser el propio gobierno o la Municipalidad los encargados de esa tarea, como ocurre con los puertos y aeropuertos.

Con respecto a los impuestos, José Navarrete, quien también preside la Asociación de Transporte Interprovincial, afirma que su institución insistentemente ha solicitado al Ministro de Transportes, Alberto Pandolfi, un trato similar al del transporte aéreo, es decir, que por un plazo de cinco años se les otorguen facilidades para el pago del 40% por concepto de arancel, IGV más los gastos de valorización que se aporta a las supervisoras a fin de renovar la flota.

VEHÍCULOS USADOS

Se trata de otro de los factores que afecta a la referida actividad, pues según se estima, la diferencia entre un vehículo usado y otro nuevo es abismal. Según han denunciado varios directivos, las unidades usadas que se están importando son vehículos con timón cambiado a la derecha y, en la mayoría de casos, no cumplen con el peso exigido por el Reglamento de Transporte Interprovincial.

"Durante el régimen de Alan García nosotros gozábamos de la liberación de la importación del 100 % de la unidad. Importábamos y pagábamos el 1%, pero nadie compraba, ya que en ese tiempo los peruanos teníamos muy poco acceso al crédito. Cuando entró Fujimori, sube en 38% la unidad: así, un bus que costaba US$ 200 mil pasó a costar en adelante US$ 270 mil", relata el importante empresario de Civa.

SITUACIÓN

Empresas antiguas como Tepsa, que están en proceso de liquidación ante INDECOPI, no pudieron soportar definitivamente el pago de deudas contraídas, debido a las tarifas que venían aplicando como factor estratégico para enfrentar la competencia desleal de los informales.

Según los empresarios consultados, a las empresas de transporte interprovincial formales podría ocurrirles algo parecido a lo que ocurre con el transporte urbano, que se caracteriza por estar conformadas por propietarios y no por empresas propiamente dichas. A eso tendería el sector si es que no se toman las medidas del caso.

Excepto por los feriados largos, donde se aprecia una mejora en la venta de los pasajes, el resto del año, en particular en el último trimestre del año pasado, se percibe que la gente está viajando cada vez menos. Se especula que la disminución de usuarios de estos servicios en 1999 sería de 10% a 15% menos a comparación de similar período de 1998.

TARIFAS

Las tarifas del servicio común se mantienen desde 1998, pese a que el Impuesto Selectivo al Combustible es sumamente alto, caso, por ejemplo, del Diesel 2, que sufrió durante el año anterior una elevación en alrededor del 70%. Al respecto, Luis Miguel Ciccia afirma que si bien las ventas se han mantenido, se ha apreciado una caída en las utilidades de entre un 20% a 30%.

Para este año, de acuerdo a las previsiones de José Navarrete, las tarifas posiblemente experimenten un incremento de 10% a 20% en lo que respecta a los servicios diferenciados (aquellos que ofrecen una ventaja comparativa como el bus-cama), mas no en el servicio común.

TURISMO

Para el empresario de Cruz del Sur, cuando se habla de transporte turístico en el Perú, entendido como el que se realiza a través de contratos con las agencias de turismo, se hace referencia a dos zonas: Lima y Cuzco.

Al margen de esa referencia, la empresa Cruz del Sur ha transportado en promedio hasta octubre pasado 1’440,000 pasajeros, pero proyectó llevar para finales del año 1999, 1’880,000 pasajeros.

Asimismo esperaron facturar para 1999 S/. 75 millones y para el presente año, S/. 90 millones. Si bien estimaron haber crecido en 20 % a comparación de 1998, ese incremento responde principalmente a su última adquisición de 20 buses de doble piso (cuya inversión ascendió en US$ 7 millones) y no, como podría pensarse, a una mayor demanda dentro del propio mercado.

Por su parte, Civa, estimó transportar en 1999 alrededor de 1’125,000 pasajeros. En ese caso, previó facturar el año pasado unos S/. 40 millones, y crecer este año 20 % más.

Es importante destacar que Cruz del Sur y Civa obtuvieron el 83 % y 98 % de ocupabilidad de sus respectivas flotas. La primera está constituida por 200 unidades pero recientemente lograron la adquisición de 6 unidades más de doble piso (inversión US$ 2 millones), mientras que la segunda, posee 88 buses, pero para febrero esperan la llegada de otras 20 unidades que representaría a la empresa una inversión de US$ 4’400,000.

En cuanto a la inauguración de nuevos recorridos, Cruz del Sur estudia cuidadosamente la ruta hacia las principales ciudades de Ecuador (Quito y Guayaquil), mientras que Civa, que hace poco inauguró la ruta Piura-Loja, está empeñada en reforzar los 37 itinerarios que cubre actualmente.

 

RESTAURANTES: EL NEGOCIO QUE SIEMPRE SALE A FLOTE

Para todos los gustos

Nuestras madres y abuelas recuerdan que antes no era habitual salir a cenar fuera de casa, pues no había nada mejor que la comida preparada en el hogar.

Hoy esa costumbre quedó de lado para dar lugar a la tendencia a ir una, dos o tres veces por semana a comer fuera: en un restaurante. Si a eso le agregamos que quienes trabajan también acuden a estos establecimientos durante sus jornadas, la demanda para este sector se encuentra asegurada.

Ahora bien, las opciones para salir a comer a un restaurante en el país son por demás variadas y múltiples. Usted puede comer desde un pollo a la brasa y llegar a disfrutar de la comida tailandesa, pasando por un chifa, un ceviche, un sushi o un anticucho. Todo eso en Lima. En provincias la oferta puede ser más tradicional y típica.

Esto demuestra que la enorme variedad de la que hace gala la comida peruana se traduce de manera muy clara en la cantidad de restaurantes que hay. Según la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), en el Perú hay un total de 42,800 establecimientos de comida, los cuales pueden repartirse en cuanta categoría se le pueda ocurrir.

De esta cifra, 26,600 se encuentran en Lima. Es que no son pocos los peruanos que saben cocinar y que al recibir las calurosas felicitaciones de la familia y amigos deciden abrir un "pequeño restaurante". Hasta los garajes son buenos para este fin.

Claro que de este grupo de intrépidos cocineros muy pocos son los que sobreviven y llegan a desarrollar una industria verdadera. Quizá el mejor ejemplo de este tránsito sea el restaurante Costa Verde, cuyos planes de expansión se traducen en los cafés Mangos.

Pero tampoco hay que olvidar al Bohemia, una cadena peruana de cafés que comienza a internacionalizarse al convertirse en una franquicia peruana.

Ahora bien, a la imaginación de los peruanos para la cocina hay que agregar la tendencia nacional de ser buenos comensales, de buscar siempre sabores y lugares nuevos que experimentar.

Con todo ello, tener un restaurante en el Perú debería ser un buen negocio. Es más, tendría que ser exitoso ya que se puede ofrecer a los turistas una variedad de comida durante cualquier época del año.

EN RECESIÓN

Pero la recesión también llegó a la comida y se anidó en ella. El presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes y Afines (Ahora), Leopoldo Braccale Delgado, refirió que desde agosto de 1998 las ventas de los establecimientos de comida en el país bajaron en 50%.

La reducción afectó incluso a las cadenas de comida rápida que hoy optan por hacer cuanta oferta se les ocurra con tal de buscar mayor demanda. Nadie puede negar que hoy los peruanos podemos comer dos pizzas por el precio de una o quizá degustar una hamburguesa por el módico precio de S/. 3.90.

En esta guerra lo único que queda es reducir los precios. Aunque Braccale Delgado advirtió que ello no está afectando la calidad de la oferta culinaria en el país. Es más, hasta podríamos afirmar que esta última es cada vez más novedosa, pues hasta tenemos comida novoandina. La oferta es múltiple, sobre todo ahora que está de moda la gastronomía en el ámbito profesional.

Para el representante de Ahora, la crisis de los restaurantes en el país se resolverá a medida que la economía peruana retome su crecimiento y el Estado asuma de una vez por todas una política coherente respecto al sector turismo. "El gobierno está haciendo mucho al crear infraestructura y dar algunas leyes, como la de Aeronáutica Civil, pero es necesario incentivar más el turismo", sostuvo.

Agregó que para muchos el hecho de tener feriados largos como los que dispone el gobierno durante algunos fines de semana parece una mala idea, pero no lo es si se toma en cuenta que de esta manera se incentiva el turismo interno, el primer paso para desarrollar el otro tipo de turismo, es decir el externo.

Tanto Braccale Delgado, como el presidente de Canatur, Carlos Zúñiga, coincidieron en reconocer que el turismo receptivo es el más difícil de desarrollar por el tiempo que supone. En tal sentido, ambos ejecutivos abogaron porque el Estado, los gobiernos locales y el sector privado se unan para promover al Perú como un lugar con una amplia oferta turística en el mundo.

Braccale consideró además que tanto el sector hotelero como el de restaurantes generan empleo de manera permanente y eficiente. Refirió que en el caso de los hoteles por cada US$ 100 mil de inversión se crean en promedio 26.4 puestos de trabajo. Indicó que en el caso de los restaurantes se crea siete puestos de trabajo por cada US$ 10 mil que se invierte.

Por su parte, Zúñiga informó que el Ministerio de Trabajo y Promoción Social dio el segundo lugar a la hotelería y gastronomía entre los sectores que generan más empleo en el país. El primer lugar lo ocupó el comercio.

Por ahora, la empírica comida que dio origen a muchos restaurantes está siendo reemplazada por otra profesional, capaz incluso de crear nuevos platos, de modo que la oferta peruana de comida sea mayor.

Los restaurantes no desaparecerán en el país masivamente, pues mientras unos cierran otros abren. Pero lo que sí es cierto es que la gastronomía en el Perú comienza a tomarse en serio.