EN PERSONA
¡Llegamos al 2000!
El Perú siendo un país tan rico en recursos humanos y naturales inicia el Siglo XX1 en el marco de una de las situaciones más empobrecidas de su historia republicana.
Resulta paradójico que esta condición se dé después de años de inversión extranjera directa, repatriación de capitales, importaciones récord y exportaciones de volúmenes crecientes.
Pareciera que después de los éxitos de la estabilización de nuestra economía, el prolongado festejo de los logros ha nublado la mente de nuestras autoridades y no les permite ver el siguiente peldaño, el del crecimiento.
El sector privado y el sector comercial en particular, están comprometidos con el desarrollo del país arriesgando capitales en nuevas empresas y haciendo malabares para mantener las existentes.
La energía de nuestros empresarios está siendo consumida no en innovación para el crecimiento sostenido de sus actividades, sino en tratar de salvar empresas cuya competitividad esta amenazada por el sobrepeso de la formalidad.
Actividades informales siguen significando un porcentaje elevado de la economía nacional sin que se haga mucho para combatirla. El contrabando, piratería y subvaluación siguen igual o van en aumento.
La venta sin factura ha regresado. A la boleta de venta no la quiere ni el que compra ni el que la emite. El tema de las últimas semanas ha sido el nuevo sistema de saneamiento empresarial para evitar quiebras en serie.
El Poder Judicial no da aún la seguridad de procesos rápidos y limpios, condición necesaria para atraer inversión extranjera. Los sistemas alternativos de solución de controversias tienen cada día más trabajo (Centro Nacional e Internacional de Arbitraje y Conciliación de La Cámara de Comercio de Lima).
Las cifras oficiales son puestas en tela de juicio constantemente por sus diferencias con las estadísticas reales de instituciones y gremios que reciben directamente los reportes de sus asociados.
A pesar de todo lo anterior somos optimistas. Creemos que cada uno de nosotros puede hacer algo para cambiar la situación. El gobierno tiene que hacer también su parte, regulando no en función de la caja fiscal (corto plazo) sino tomando en cuenta los intereses del país en el mediano y largo plazo.
Hay muchas iniciativas de la Cámara de Comercio que aún no han sido tenidas en cuenta por lo que la invocación a nuestras autoridades de darnos el tiempo para explicar los costos/beneficios de cada propuesta ayudará al país.
Esperemos que todos en el 2000 miremos el futuro con claridad necesaria.
Por Manuel Celi Vidal
Presidente de la Cámara de Comercio de Lima.