CINE

Anna y el Rey

Cuando vi por primera vez "El Rey y Yo (1956)" de Rodgers y Hammerstein, estelarizada por Deborah Kerr y Yul Brynner, quedé gratamente impresionado por una historia de amor platónico que no defraudaba, y un entretenido musical que fue un clásico desde su estreno.

Ahora tenemos en cartelera la nueva versión de esta historia, basada en los diarios de Anna Leonowens, que narra la aventura que vivió a mediados del siglo pasado, al ser contratada como profesora para los niños de la casa real de Siam.

"Anna y el Rey" no es un musical. Trata de ser una historia épica, con mayor enfoque en el encuentro de culturas y la complicada situación política a mediados del siglo pasado en lo que hoy es Tailandia.

La filmación en la misma Tailandia contribuye a ver una cinta hermosa, donde los palacios, pagodas doradas y verdes tropicales se encuentran generosamente distribuidos en toda la película. Andy Tennant dirige esta lujosa producción apoyándose más en sus actores y escenarios que en el libreto de Steve Meerson y Peter Krikes. La trama transcurre parsimoniosamente durante dos horas y media, que no pasan desapercibidas, dejando al espectador un poco confundido respecto a si la película gusta o no.

Los papeles principales los tienen Jodie Foster como Anna, y Chow Yun Fat como el Rey Mongkut, y ambos cumplen satisfactoriamente con sus personajes. Especial mención se merece Chow Yun Fat, estrella de cine de Hong Kong que demuestra la calidad de actor que es (muy por encima de sus películas de acción "El Corruptor" y "Los Exterminadores"), y me atrevo a decir que no desmerece ante la interpretación de rey de Yul Brynner.

Lo cierto es que "Anna y el Rey" tiene todos los elementos para ser una gran película, contando con grandes actuaciones, magnífica cinematografía y una historia de amor difícil de igualar. El problema de la película es esencialmente un libreto con demasiadas aristas políticas en una historia de debió ser menos seria.

Como sus libretistas decidieron transformar la conocida historia en una épica antiimperialista, le quitaron un poco de esa magia exótica que tenía cuando sólo era una historia de amor entre culturas incompatibles.

No obstante, "Anna y el Rey" es una película que vale la pena ver, no sólo por todas sus virtudes cinematográficas, sino por ese sesgo político que ofrece una nueva perspectiva sobre la historia, la cual guste o no, probablemente se acerque más a la realidad de los hechos. (M.N.P.).