COMERCIO EXTERIOR
¿Por qué fracasó la Ronda del Milenio?
La denominada "Ronda del Milenio" de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que se realizó recientemente en Seattle, culminó, como sabemos, sin acuerdos establecidos.
Inicialmente, se tenía previsto el lanzamiento de una nueva ronda de negociaciones de liberalización comercial de por lo menos tres años, pero ya algunos acontecimientos previos anunciaban un posible fracaso en las conversaciones. Las encontradas posturas de los Estados Unidos y la Unión Europea (UE) en temas sensibles contribuyeron para que la Ronda culminara sin éxitos.
Las reuniones en Seattle se iniciaron sin tener una agenda de consenso. Un documento de casi 40 páginas, con frases entrecomilladas, fue entregado a los ministros con la finalidad de obtener al final una declaración.
Las autoridades de los Estados Unidos buscaban negociar los temas de agricultura y servicios -particularmente, el Grupo de Cairns pedía que se incluya una cláusula sobre eliminación de subsidios a la producción y exportación agrícola, así como la apertura al mercado europeo-, porque según ellos, los subsidios agrícolas del viejo continente provocan una distorsión en el comercio internacional.
La UE, en cambio, defendía su política agrícola común, la protección de normas sociales y medioambientales, y prefería una agenda más amplia que incluya temas como inversiones públicas, competencia, propiedad intelectual, contratación pública y protección de los consumidores.
Adicionalmente, los países en desarrollo rechazaban el vínculo que se le quería dar al comercio relacionándolo con cuestiones laborales y ecológicas, frenando en parte su escasa competitividad en el ámbito mundial.
Los europeos y asiáticos creen que el culpable del fracaso es los Estados Unidos, porque consideran que a pesar de las concesiones que realizaron, Washington se mostró inflexible y sólo estuvo dispuesto a aceptar una apertura reducida de sus mercados, además de insistir en la inclusión de estándares sociales, defendiendo intereses internos. Sobre el particular, las autoridades americanas refirieron que "nadie quiso dar su brazo a torcer".
Por el lado de las naciones latinoamericanas y africanas, se afirma que el problema estuvo en el "espíritu" de la Cumbre. Los países industrializados pretendieron negociar sin tomar en cuenta las opiniones de Latinoamérica ni del continente negro. Es más, algunas iniciativas de esas economías fueron vetadas, mientras que otras fueron incluidas sin consenso alguno.
Como corolario, podemos afirmar que el objetivo fundamental de la OMC no se cumplió. Temas como competencia, comercio, agricultura, servicios, propiedad intelectual e inversión serán incorporados en la agenda de la IV Reunión Ministerial.
Finalmente, observadores internacionales consideraron que las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), deberían tener un rol más protagónico en los procesos de consulta de cada país, con la finalidad de evitar manifestaciones violentas como las ocurridas en Seattle. Será tarea de los próximos gobiernos darle el "rostro humano" a la globalización como pretendieron las ONG. (L.B.Q.)