FORO 2000
El rostro humano de la economía
Entrevistas de César Sánchez Martínez
Al ingresar al siglo 21, se busca que la economía tenga un rostro humano. Es decir, que los programas o modelos estén al servicio de las mayorías nacionales.
El economista y padre jesuíta, Juan Julio Wicht y el director de Agenda Perú, Francisco Sagasti, nos hablan de ese rostro y de la concertación, mientras que Bruno Seminario, investigador de la Universidad del Pacífico y José Salazar, asesor del Banco Latino, exponen sus puntos de vista como panelistas del primer Foro de este año.
JUAN JULIO WICHT PLANTEA INVERSIÓN EN EDUCACIÓN Y SALUD
Hace falta un proyecto nacional
Para el flamante decano de Economía de la Universidad del Pacífico, Rvdo. Juan Julio Wicht, el ansiado desarrollo del Perú será posible cuando tengamos un proyecto nacional.
Se requiere que la economía peruana tenga un rostro humano. ¿Cómo lograr ese objetivo?
La economía mundial y la peruana dentro de ella, en pleno siglo 21, están marcadas por la globalización que es un fenómeno que abarca todos los aspectos de la vida económica, social y política.
Creo que la globalización nos acerca a los seres humanos pero no nos iguala. Nos acerca cada vez más pero las diferencias se acentúan, lo cual complica el problema. Podríamos ser muy diferentes en niveles económicos de vida y en formas culturales de ser. Cada uno vive en su propia región o ambiente pero casi ni se conocen. En el caso del Perú, nuestra población rural, la de la sierra, durante siglos vivió aislada por problemas culturales de idioma o de hábitat. Ahora está junto a los costeños, pero no son iguales.
Para que la economía peruana tenga un rostro humano hace falta dos cosas: Que las necesidades humanas sean satisfechas y que las diferencias se eliminen. Creo que esto se puede lograr si tenemos más eficiencia y equidad en nuestras actividades económicas, tanto en lo que respecta al Estado como en el sector privado. Mientras no tengamos una población que ha satisfecho sus necesidades fundamentales de nutrición, salud, educación y justicia social, no podremos decir que la economía tenga un rostro humano.
Pero también hay otro aspecto que son las diferencias o contrastes tan chocantes en la vida humana. Si antes había ricos y pobres, ahora los hay pero con mayores distancias.
Sin embargo, los ricos aunque tengan más cosas materiales que hace 30 años, no por eso son tan humanos. Los que tienen mayores recursos en el país y en el mundo, se deshumanizan también. Esto lleva a la conclusión de que nuestro mundo actual se deshumaniza y se divide. Ese es el gran reto que tenemos por delante en las próximas décadas.
¿En la construcción de esa nueva humanidad, quiénes tienen la mayor responsabilidad de hacerla?
Todos tenemos que cumplir un rol en esta gran empresa de humanizar a la economía. Creo que el papel fundamental lO juegan las personas y el sector privado.
El Estado, sin embargo, tiene una función básica que cumplir. El Estado no puede sustraerse en este esfuerzo. Tiene que entrar pero de manera muy diferente a la que tuvo en décadas pasadas. Es un gran desafío: El Estado debe encontrar un nuevo rol.
En las últimas décadas del siglo XX hemos visto que grandes países cometieron errores de ineficiencia y de injusticia, por un papel equivocado del Estado, tanto en América Latina como en el Perú. Nuestro Estado reaccionando contra formas casi semifeudales que teníamos a comienzos del siglo pasado, poco a poco fue teniendo un papel más importante en la conducción de la economía, sobre todo a partir de la década del 70 con el gobierno militar, como también en otros campos de la vida, caso de la educación.
¿Es por esa razón el atraso de la educación?
En el Perú, la educación pública es gratuita para la niñez. ¿Por qué? Porque el sector privado, sobre todo en el interior del país, en las comunidades urbano marginales, no podía atender esas necesidades. Está bien, el Estado entró. Se ganó mucho en cantidad, pero se perdió en calidad. Entonces, es necesario saber cómo brindar este servicio básico a la niñez. Se debe concertar los esfuerzos públicos y privados.
EL ESTADO
Pero, luego el Estado entró en todo y hemos tenido éxitos y fracasos en empresas públicas que hacían de todo, desde producir acero hasta transportar pasajeros. Hemos tenido empresas de comercialización y producción. Esto no es lo más eficiente. No se trata de volver al pasado y que el Estado no debe intervenir. Sí, debe intervenir. ¿Cómo hacerlo? Ese es el problema.
Para resumirlo en una frase: El rol del Estado es hacer que el mercado funcione. Hacer que el sector privado pueda competir en el mercado interno y externo.
¿Ese sería el nuevo desafío para el año 2000?
Así es. La nueva función del Estado en una economía moderna es que todos los agentes económicos privados de cualquier nivel, deben buscar una mayor eficiencia y coordinación de esfuerzos.
¿Cuál será la nueva función del sector privado en la construcción de la nueva humanidad?
Ejercer su libertad real para desarrollar sus propios proyectos. Que cada uno sea consciente de sus posibilidades reales no teóricas. Creo que debemos rescatar el concepto de libertad, del cual se ha hablado tanto en los últimos dos siglos, después de la Revolución Francesa. La verdadera libertad es poder hacer algo y querer hacerlo.
Cuando se le dice a un joven de 18 años: "Prepárate profesionalmente, ingresa a la Universidad". Es un buen consejo, tal vez un buen propósito. Pero si su educación primaria es deficiente, ese joven no puede entrar a la Universidad. De igual manera, si un joven tiene que realizar un trabajo intenso, pero si su salud y sus condiciones de nutrición desde los primeros año fueron deficientes, no podrá hacerlo. Esa persona no está en condiciones de poder realmente hacer ese trabajo. Su libertad está disminuida. Eso es lo que debemos cambiar, que haya igualdad de oportunidades y en estos momentos no las hay.
Para muchas personas, las exigencias de la modernidad y competitividad son excesivas. De hecho, realmente no pueden competir.
¿Pero decir "igualdad de condiciones" no supone una utopía?
¿Utópico? Sí, es un ideal altísimo, pero hacia ahí hay que avanzar. No creo que debamos renunciar a los objetivos que son elevados pero son importantes. Lo utópico sería decir que vamos a lograr eso en diez años. De ahí la necesidad de tener planes de largo plazo.
Pero, decir que lograremos eso en una o dos generaciones, sí es posible, siempre que tengamos claro hacia dónde debemos avanzar. De otra manera empezamos el siglo 21 y terminaremos cada vez más deshumanizados.
Pero no tenemos un plan.
Hace falta que el Perú como nación tenga un proyecto nacional que recoja los puntos fundamentales que todos los peruanos deseamos. Es necesario ese proyecto. No hace falta que esté escrito. Lo importante es que exista en todos nosotros unos cuantos objetivos que queremos alcanzar como país y en el cual estemos de acuerdo.
DE TODOS MODOS HABRÁ AJUSTE POST ELECTORAL
Se favorece al capital extranjero
En opinión del investigador de la Facultad de Economía de la Universidad del Pacífico, Bruno Seminario, las actuales políticas económicas favorecen al capital extranjero en desmedro de los nacionales.
¿Qué perspectivas ve para este año?
Las perspectivas económicas para este año las podemos enfocar desde dos ángulos. Uno, desde los primeros meses hasta las elecciones, y el otro, desde los resultados electorales para adelante.
Para la primera mitad del año tendremos una tasa de crecimiento de 5 % a 6 %, mientras que para el siguiente, después de las elecciones considero que habrá una contracción de lo que ocurrirá en el primer trimestre.
De todos modos a partir del segundo semestre habrá una contracción. Si es el presidente Fujimori quien gana las elecciones, lo hará para equilibrar sus cuentas, y si se trata de un nuevo gobierno, se requiere tiempo ya que habrá una transición para conocer proyectos de inversión, algunos de ellos se retrasarán y otros se cancelarán. Eso disminuye el ritmo de la inversión pública. En términos generales podríamos crecer unos 3 % ó 4 % este año, dependiendo de muchos factores.
¿Y la demanda interna cuándo se reactivaría?
En años electorales eso es un poco difícil de diagnosticar.
Hablando del tema electoral, cree que habría un reajuste post elecciones?
Sí, tanto por el lado del presidente si sale elegido como por los otros candidatos.
Supone que viviremos una bonanza preelectoral.
Pero será una "bonanza" entrecomillas. Cuando salga Murillo (Félix Murillo, presidente del INEI) a dar sus cifras serán números que sólo están en su computadora, no en la realidad.
Usted es partidario que se sigan pagando los US$ 1,700 millones por concepto de la deuda o ¿debe de renegociarse qué cantidad vamos a pagar?
Ahí no hay problema, no creo que el problema de la economía sea la deuda externa. Aunque dejemos de pagar no vamos a solucionar los problemas. Actualmente el gobierno tiene problemas fiscales pero transitorios, porque si regresan los capitales no habría ningún problema con honrar esa cantidad de la deuda externa.
¿Entonces, cuáles son los principales problemas que a usted le preocupan?
Si uno observa las estadísticas oficiales con la realidad notará que no hay crecimiento, al margen de las cifras ficticias que está creando el MEF.
En términos económicos, el segundo gobierno del presidente Fujimori ha sido bastante malo, donde las cifras de crecimiento que hubo fueron mediocres porque no fue un crecimiento autosostenido. Por eso cuando el capital extranjero se retira, la economía peruana no crece.
¿Porqué dependemos siempre del capital extranjero?
Pero es que esa ha sido la política que se ha aplicado. El problema es que se ha hecho una estructura económica que ahora es dependiente del capital extranjero. Hay mecanismos que tienden a mellar los recursos nacionales en beneficio de los foráneos. Por ejemplo, la dependencia de los flujos de financiamiento. Si uno observa la estructura de los depósitos de la banca verá que hay mayores depósitos en dólares. Es decir, la actual política económica favorece a la inversión extranjera en desmedro de los capitales nacionales. Por esa razón la política de encaje está dirigida a los depósitos en moneda extranjera.
FRANCISCO SAGASTI PIDE CONCERTAR PARA NO PERDER OPORTUNIDADES
Cuidado con la falta de visión
Se requiere gerenciar un nuevo estilo en el liderazgo que nos permita alcanzar en el largo plazo el ansiado desarrollo que necesita el país, según Francisco Sagasti, director del Foro Nacional e Internacional Agenda Perú.
¿En el ámbito internacional, cuáles son las perspectivas económicas del Perú?
Existen una serie de factores que tienen que ver con la recuperación del ritmo de crecimiento en América Latina, Estados Unidos y Japón. Sin embargo, es posible que estas tendencias no tengan un impacto positivo en nuestra economía durante el año 2000. Tal vez veremos los resultados a finales de este año o principios del 2001.
¿Significa que tendremos problemas internamente?
Hay un problema muy serio. Si hacemos un análisis veremos que en los últimos años del decenio de los 90, si bien han sido positivos en lograr una estabilización de las principales variables macroeconómicas, tales como inflación, tasa de cambio, etc., en términos sociales casi ha sido un desastre.
Por primera vez en la historia reciente de nuestro país, vamos a tener un decenio entero a la mitad de la población por debajo de la línea de pobreza y cerca de 2/3 partes de la fuerza de trabajo desempleada o subempleada. Nunca antes habíamos tenido una situación como ésta. El ritmo de crecimiento que hemos tenido no ha beneficiado a todos los peruanos. Lo que queda claro es que si seguimos con más de lo mismo para los próximos cinco años, vamos a tener serias dificultades en el campo social.
Esta situación supone algunos cambios que deba hacer el siguiente gobierno. ¿Cuáles serían esos afinamientos?
Lo primero que se necesita es tener una idea clara de dónde queremos ir como país y cuál es la estrategia de desarrollo a mediano plazo para orientar los esfuerzos en el corto plazo. Desgraciadamente no tenemos eso. Tenemos una serie de planteamientos relativamente vagos y hemos visto algunas contradicciones en políticas sectoriales, en temas macroeconómicos, en política social, avances y retrocesos que dan la impresión que se ha perdido el camino si es que alguna vez se tuvo.
Por lo tanto, la primera tarea es de concertación, de unir voluntades entre los sectores público y privado y las organizaciones de la sociedad civil para darle un derrotero al país para los próximos años.
¿Cuáles son los principales elementos de ese derrotero?
En primer lugar, un conjunto de políticas para la transformación productiva y la competitividad de nuestro país. Produciendo y exportando sólo materias primas no tendremos futuro como país. Eso ha sido el modelo de los años 90, una "reprimarización" de la economía.
El Perú no será un país del futuro con más de lo mismo. Sólo tendremos futuro en la medida que cambiemos la estrategia de desarrollo.
En segundo término, hemos tenido como ya mencioné una buena parte de la población por debajo de la línea de pobreza. No hemos tomado las medidas correctas en el campo de la educación. Se ha avanzado algo en el campo de la salud, sobre todo en términos de salud básica, pero queda mucho por hacer. Los índices de salud en el Perú todavía siguen siendo bajos en comparación con el resto de la región.
En el tema de lucha contra la pobreza se avanzó muchísimo entre el 94 y 98, pero prácticamente nos hemos estancado y no hemos seguido avanzando en uno de los pocos campos en los que el gobierno podría ofrecer logros concretos.
Una tercera línea tiene que ver con el desarrollo sustentable y uso racional de los recursos naturales. Vemos que después de muchos años todavía no tenemos una Ley Forestal que ordene este importante campo. Estamos en dificultades y problemas para racionalizar la industria pesquera. Tenemos a todas las empresas casi quebradas con US$ 1,500 millones de deuda con los bancos. Por lo tanto, sólo en el tema de los recursos naturales es importantísimo diseñar una política. Tenemos marchas y contramarchas en el uso del gas. No sabemos qué hacer con nuestras centrales hidroeléctricas. Las últimas medidas que se han dado para poner en práctica Camisea, que ahora le han puesto "Comosea", parecen denotar una falta de orientación.
Y por último, en el tema de descentralización y ocupación del territorio, no se han tomado medidas serias.
¿Esas "marchas y contramarchas" podrían crear un ambiente de incertidumbre en los inversionistas?
Definitivamente. Creo que los empresarios, tanto nacionales como extranjeros, que ven esta situación coinciden en señalar su preocupación, e incluso lo han hecho saber a través de comunicados en los diarios. La falta de un derrotero claro, de coherencia de las políticas y de visión, está haciendo que volvamos a ser una vez más el "país de las oportunidades perdidas".
En época de elecciones, ¿cómo hacer para concertar voluntades?
Bueno, en primera instancia tiene que cambiarse el estilo de liderazgo por parte del gobierno. En lugar de ser un liderazgo de confrontación debe ser respetuoso. Escuchar lo que dicen los empresarios, organizaciones de base e incluso los sindicatos.
En la medida que tengamos el mismo estilo será un poco difícil ponerse de acuerdo entre todos los peruanos. Al Perú se le ha considerado como un país de "desconcertadas gentes" y lo que nos hace falta es un marco para volver a aunar esfuerzos. No nos faltan recursos, menos gente, de lo que carecemos es de un liderazgo abierto, participativo, con visión de futuro y profundamente democrático.
Debemos concertar estrategias de desarrollo en el largo plazo. Debemos definir un conjunto de estrategias en transformación productiva, equidad e integración en justicia social, medio ambiente, ciencia y tecnología, descentralización, y reformas del Estado, del sector privado, de la sociedad civil y de las instituciones de la seguridad nacional.
Si no nos ponemos de acuerdo para ese gran cambio que todos buscamos y hacerlo de manera gradual, las perspectivas para el 2000 ó 2005 serán tan sombrías como se ve en la mayoría de los peruanos actualmente.
PROPUESTAS DEBEN RESPONDER AL CRECIMIENTO
Cuidado con enfriar la economía
Finalmente, para José Salazar, asesor del Banco Latino, las propuestas económicas de los candidatos deben orientarse hacia el crecimiento y no generar incertidumbres en los mismos.
¿A tres meses de las elecciones, las propuestas coinciden con el desarrollo del país?
El problema es que no se conocen a profundidad esas propuestas. Del candidato Alberto Andrade lo único que se conoce a través de su vocero de Economía, Dr. Javier Silva Ruete, es básicamente el nuevo enfoque tributario que aplicarían en el caso de ser gobierno, que en mi concepto son planteamientos de corto plazo. Está faltando el mediano y sobre todo, el largo plazo. Si bien es cierto que estamos pasando por una crisis coyuntural hay que pensar cómo será el Perú en los próximos diez años y no sólo en los cinco años siguientes.
En el caso del candidato Luis Castañeda Lossio, el caso es aún más delicado. No hay un planteamiento claro, más allá de generalidades como generar mayor empleo y reducir los niveles de pobreza que todos sabemos. A tres meses de las elecciones no tenemos una propuesta formal.
Con respecto al Dr. Alejandro Toledo, por ser economista conoce mejor el tema, pero hasta el momento sólo ha presentado algunas generalidades con matices propios.
En el caso del Ing. Alberto Fujimori, por ser el presidente ya se sabe cuáles son sus fortalezas y cuáles son sus debilidades. La única garantía que ofrece es continuar con su programa económico.
¿Está latente el temor de un mayor gasto fiscal?
Creo que de todas maneras hay una tendencia en el gasto. Lo hemos visto en 1994 con el presidente Fujimori y luego vino un enfriamiento brutal. El gobierno para superar este proceso de recesión tiene que aumentar el gasto fiscal. La pregunta sería: ¿Tendrá margen para hacerlo sin afectar el equilibrio fiscal que ha sido una de sus grandes banderas? ¿Será posible aumentar el gasto del Estado para aumentar la demanda sin afectar el equilibrio?
Creo que para eso está la Ley de Transparencia Fiscal, aunque el tema es muy delicado, porque si el gobierno no mide muy bien sus gastos, al final podría generarse un "boomerang".
¿En ese caso, cómo reactivar la demanda interna?
Ahí hay programas que tranquilamente pueden ayudar a la reactivación sin afectar a la economía y que no se están haciendo. Por ejemplo, el programa Mivivienda, generaría no sólo el empleo, sino actividades conexas, como fierro, ladrillo, cemento, etc. Creo que falta apoyo político para reactivar este programa que me hace recordar mucho a las AFP.
O tal vez Camisea.
Bueno, si Camisea no se lleva adelante, eso finalmente sí generaría incertidumbre y sería un gran daño para la economía nacional. Recordemos que este año ya no tendremos mayores ingresos por privatización como lo tuvimos antes.
Además, el éxito que tiene el actual programa se debe a la inversión extranjera, no tanto a la inversión nacional. Y los niveles de inversión han venido bajando; es por eso que Camisea se convierte en el gran proyecto nacional.
¿Cuáles son las perspectivas para este año?
Bueno, el proceso electoral de alguna manera va a afectar al crecimiento. La razón es que muchos inversionistas esperarán al ganador de las elecciones. Es importante que los candidatos presenten sus propuestas, y que aseguren que no se modificará el modelo, evidentemente con los reajustes que todos esperamos.