"El
mayor peligro en tiempos de turbulencia no es la turbulencia,
es actuar con la lógica de ayer". Peter F. Drucker
Actualmente,
la información y la tecnología son recursos abundantes
y de fácil acceso. Los medios de comunicación nos
permiten conocer todo lo que está sucediendo en el mundo.
Vivimos entonces en un mar de información que nos obliga
a saber clasificarla. Fluye de manera constante una nueva cantidad
de recursos, conocimientos y tecnología moderna. La humanidad
se desarrollará aún más con la Internet.
Muchos especialistas señalan que hasta la fecha no se ha
utilizado ni el 5 % de esta tecnología disponible, conocida
como la nueva economía, ¿será entonces que
necesitamos nuevos métodos de pensamiento?
Los
límites de los mundos posibles de crear hoy por los humanos
no están dados por las restricciones técnicas, materiales,
institucionales, de recursos y de mercado de nuestras economías,
sino por:
-
Las limitaciones de nuestro espíritu.
- Nuestro propio marco conceptual.
- Y nuestra competencia gerencial.
Hay
entonces una clara diferencia entre los que desean progresar y
quienes se estancan o envejecen. Esta diferencia se da principalmente
por:
· La vitalidad de su espíritu para viajar al futuro,
imaginar nuevas realidades y diseñar proyectos viables.
· La habilidad de sus concepciones para manejar e incorporar
a sus proyectos y estrategias ese inmenso flujo de nuevos conocimientos.
· La capacidad gerencial y social de llevar adelante sus
proyectos.
El
nivel más audaz ocurre cuando una compañía
introduce un producto o servicio que nadie ha pedido y que a menudo
ni siquiera se imaginó.
Nadie en la década de los cincuenta necesitaba un walkman
Sony, o un disco Sony de 3 1/2 pulgadas.
Sin embargo Sony, bajo la conducción de su brillante fundador
y presidente, Akio Morita, introdujo estos y muchos otros productos
que desde entonces han llegado a ser elementos cotidianos.
Morita
resumió su filosofía de marketing en estos términos:
"Yo no sirvo a los mercados. Los creo". Véase
como este visionario hizo cambiar las costumbres de sus consumidores.
Analizó el comportamiento humano y se adelantó al
futuro. Al igual que Sony, otras compañías elevan
nuestra perspectiva y nuestra civilización.
Estas
compañías crean nuevos mercados, generan nuevos
productos, novedosos servicios e ingeniosas modalidades comerciales,
elevando el servicio de una manera admirable. Entre
las empresas orientadoras del mercado tenemos a CNN, Club Mediterranee,
Federal Express, Body Shop, IKEA, Benneton y Charles Schwab. Uno
de los visionarios para la creación de futuros fue Ray
Kroc, quien nació en Oak Park, en los límites de
la ciudad de Chicago en 1902.
Hacia
las cinco de la tarde, mientras la mayoría de la gente
volvía a su hogar, Kroc se presentaba en la estación
radiofónica WGES de Oak Park, de la cual era pianista oficial,
su jornada terminaba a las 2 de la madrugada, no era un superdotado
pero tenía claro el futuro y debía entregarse por
completo a su trabajo, requería ganar dinero para invertir
y el estar ocupado le exigía tener un estilo de vida sano
y ordenado, aprovechaba por ello sus pocas horas de sueño
con satisfacción.
En
1925 Kroc ya contaba con su primer Ford T, mejores ingresos y
algo de ahorro. Viajó a Florida por 5 meses, ciudad que
era considerada una tierra de prosperidad. Regresó a Chicago
a reencontrarse con sus campos de carreras, canchas de béisbol,
zoológicos, playas, confiterías, eran los lugares
donde Kroc desplegaba su talento e iniciativa.
Pero
no todo era satisfacción, un buen día no reconocieron
sus méritos y se marchó del negocio de los vasitos
de papel. Por curioso que parezca, esta desdicha transitoria lo
haría ingresar al negocio de los Multi-Mixer, una batidora
de leche de seis paletas, tomó la comercialización
para todo el país. En 1948 alcanzó la cifra récord
de 8,000 Multi-Mixers vendidas.
Ray
Kroc contaba entre sus clientes a dos hermanos, los McDonald,
que trabajaban ocho Multi-Mixers, lo cual era bastante para la
época. Kroc quedó asombrado del cuidado que daban
los hermanos a su restaurancito, tuvo la curiosidad de estacionarse
a la hora de la cena y ver cómo el personal estaba todo
vestido de blanco con gorritos de papel, llevando los coches con
cajas de carne, bolsas de papas, panecillos, licores, dulces,
etc. Bajó del automóvil, hizo la fila y preguntó:
¿Qué tiene de especial este lugar? Y le respondieron:
Acá usted comerá la mejor hamburguesa de su vida,
y algo más, no tiene que dar propina a los mozos. Al
día siguiente, Kroc estaba conversando con los hermanos
McDonald, quienes le confiaron que conocieron el negocio de las
hamburguesas por uno de sus colaboradores. Kroc les planteó
ingresar al negocio, comprometiéndose en hacer de la hamburguesa
la mejor del país, a cambio solicitó sólo
una pequeña participación, ellos aceptaron, para
1955 se abrió el primer restaurante McDonald. Kroc se reunió
más de una vez con Maurice y Richard para discutir los
acabados y ubicación de los locales, pero los hermanos
no aceptaban muchas de estas sugerencias, es así que con
mucho esfuerzo financiero, Kroc compró los derechos y la
marca en 1961 en US$ 2,7 millones y una inversión fresca
de US $ 14 millones, este financiamiento hecho con la asesoría
de la Universidad de Princeton, debía culminar en 1991,
sin embargo se canceló en 1972.
En
1977, cuando Ray Kroc publicaba su edificante autobiografía,
enfermo de artritis y con un problema serio en la cadera, McDonald
poseía 4,177 restaurantes en los Estados Unidos y en otros
21 países. Y de allí hasta hoy no ha dejado de crecer.
¡Las ventas totales superan ahora los US$ 14 mil millones!
Definitivamente la creación de futuros sí funciona,
sobre todo cuando soñamos como Ray Kroc: Con los ojos abiertos
al éxito.
Por
Mario Galarza Peña
Asesor y consultor de empresas. mariogalarza@terra.com.pe