Parlamento debe priorizar su acción normativa
¿Quo Vadis .................Congreso?
A un año de instalado el nuevo
gobierno gran parte del riesgo político y de
desconfianza e inseguridad que perciben los
agentes económicos y en especial los
inversionistas, tienen su origen en la actitud
mostrada por un sector del Congreso de la
República.
En consecuencia para garantizar la
gobernabilidad y la democracia el país requiere de un
Congreso eficiente y eficaz, en sintonía con las reales
aspiraciones de la ciudadanía y con la necesidad de
propiciar un entorno adecuado, estable y seguro para el
desarrollo de la economía y de las inversiones.
Lamentablemente en los últimos doce
meses con contadas excepciones, se aprecia en algunos
legisladores la tentación de ceder a las presiones
populistas, a costa de perjudicar al país, con
iniciativas que distorsionan los fundamentos de la
economía de mercado que garantiza la Constitución
vigente.
A esto hay que añadir que con el
aparente afán de contentar a todos, no sólo se han
creado nuevos cargos en el Congreso, sino también
infinidad de comisiones que diluyen las funciones,
duplican el trabajo, incrementan los gastos y atentan
contra la fluidez de su labor, dilatando los acuerdos y
la toma de decisiones.
La CCL estima que en una democracia, el
Congreso de la República es el escenario de los grandes
debates y que asimismo es su responsabilidad fiscalizar
el adecuado uso de los recursos públicos y por lo mismo
de investigar todos los casos de corrupción, pero debe
priorizar el trabajo legislativo, porque el país
requiere con urgencia el debate y la aprobación de leyes
para el desarrollo.
Al parecer no hemos aprendido las
amargas lecciones de la historia, de parlamentos
improductivos cuándo no obstáculos a la gobernabilidad,
que dieron lugar en el pasado a la interrupción de la
democracia, cuando lo que se deben buscar son reglas de
interacción con el Ejecutivo más propicias, para un
juego político constructivo.
La CCL invoca a los partidos políticos
y en especial los que tienen la responsabilidad de
normar, legislar y de administrar el país, a no caer en
este juego, que nos condujo en el pasado al
autoritarismo, a la corrupción y al desmanejo de la
economía.
LO QUE SE DEBE
HACER Por todo lo expuesto y en el
propósito de asegurar la confianza y la seguridad
jurídica para atraer las inversiones que el
país requiere y de armonizar el trabajo entre el
Congreso y el Ejecutivo, la Cámara de Comercio de
Lima, formula los siguientes planteamientos:
Que en el Congreso
de la República se establezca un trabajo
coordinado, primero entre los representantes del
gobierno y de éstos con los demás grupos
políticos, a fin de lograr rápidos
consensos.
Garantizar una
agenda de trabajo que priorice las leyes que
requiere el país en armonía con lo previsto en la
Constitución. Ésta es la única forma de
restablecer y garantizar la confianza y la
seguridad, a fin de evitar el riesgo político que
a su vez genera el riesgo país.
Archivar los
proyectos de ley que establecen rigideces en
la legislación laboral incorporando cláusulas
paternalistas y que atentan contra la
competitividad del país, ahuyentando las
inversiones.
Evitar proyectos
que conllevan iniciativas de gasto sin
precisar las fuentes de financiamiento. El
Congreso legisla y fiscaliza, pero es el Ejecutivo
quien administra el país, guardando el equilibrio
entre lo que se recauda y lo que se gasta para
garantizar el equilibrio fiscal.
Disminuir
racionalmente el número de comisiones y
subcomisiones concentrando el trabajo en las
comisiones ordinarias, evitando la duplicidad de
funciones y de trabajo y mayores gastos en
asesoría y apoyo. De esta manera, se ganará
fluidez en los dictámenes, así como en los debates
para la aprobación de las normas.
Priorizar la
dación de las normas que el país requiere sin
menoscabo de su labor fiscalizadora y de
investigación de todos los casos de corrupción.
Hay que evitar la excesiva sobreexposición de los
casos de corrupción que no sólo distraen al país
de los temas de fondo como son la reactivación de
la economía y la generación de más empleo, sino
que también perjudican la imagen del país.
Modificar el
Reglamento Interno del Congreso, para
propiciar una mejor relación con el Ejecutivo, a
fin de que esa interacción sea simultáneamente
funcional, constructiva y de control recíproco. Se
trata de lograr un trabajo complementario entre el
Ejecutivo y el Congreso, para evitar por un lado
la neutralización de la función fiscalizadora del
Congreso, y por otro, la parálisis del Ejecutivo.
Fortalecer el
apoyo técnico al proceso de deliberación y
decisión legislativa, creando mecanismos para
una mayor participación de la sociedad civil en
este proceso. Para el efecto se propone establecer
un sistema de análisis de los proyectos de ley
previo y concurrente a las comisiones
parlamentarias, implementando las audiencias
públicas y las sesiones descentralizadas de las
comisiones.
Por último, es
urgente la aprobación de una nueva Ley de Partidos
Políticos, que propicie una representación
calificada para garantizar la solvencia de las
leyes. Se debe asimismo propugnar la renovación
por tercios del Congreso de la República, lo que
permitiría una evaluación permanente de su trabajo
y un estímulo a los que propiciaron normas
constructivas y fiscalizaron debidamente el uso de
los recursos públicos.